DÍA 13. ¿QUÉ ES LA REALIDAD?

29 06 2011

UNIVERSOS PARALELOS

Lista reproducción

Muchas son ya las veces que se habla de universos paralelos como una constante de Planck en la que cada partícula atómica tiene en sí misma integrada realidades que no son realidad y, al propio tiempo, fuera de su universo atómico se interrelaciona con otros átomos creando realidades de conciencia. Visto así, de pronto, sorprende un poco estos experimentos en Física de alta energía que parecen demostrar que hay más dimensiones de las que creemos (¿por qué solo tres dimensiones? ¿por qué no infinitas?). Más si nos acercamos a un punto que dejamos con la punta de un lápiz, el microscopio nos cerciora que no se trata de un punto precisamente, sino de un conjunto de infinitos puntos que conforman lo que parace en primera instancia un punto normal y corriente. Igual pasa con la Verdad, con la Realidad y otros macroconceptos en los que usualmente decimos: “Nadie es propietario de la Verdad, sino que la Verdad es la suma de verdades individuales de todos y cada uno de los seres humanos que conforman el universo de verdades”. Lo que nos viene a decir la mecánica cuántica no es la inexistencia de realidad, sino que ésta se encuentra atomizada en subconjuntos materiales creando hologramas de la misma realidad; de ahí, parece ser, o bien que exista algún ser que sea más o menos exactamente que tú o bien que ese ser haya vivido tus propias emociones y te comprende casi perfectamente o bien sea tu alma gemela o bien viva un proceso vital más  o menos similar al tuyo o bien tengas la sensación de haber vivido la misma experiencia antes: más la clave de la mecánica cuántica es su límite hacia el futuro o, lo que es lo mismo, puede medir el pasado pero no el futuro; con lo que entramos en el paradigma de la medida que para un cuántico es prácticamente irresoluble (Conjunto Maldelbrot, Gregg Bradden, Paul Davies, Andrew Jackson, David Deutsch).

MODELO DE CIRCUNSTANCIAS

Modelos Atómicos. Hay 8 modelos atómicos que conducen a los universos paralelos: Dalton, Thomson, Perrin, Rutherford, Bohr, Summerfeld, Schròdinger y Dirac-Jordan. A partir de aquí, cabe revisar la Teoría de Cuerdas y la Teoría Unificadora.

Vamos a intentar desgranar cómo la ciencia ha llegado a las anteriores conclusiones sobre los universos paralelos (aquella hipótesis de física de alta energía en la que entran en juego la existencia de varios universos o realidades más o menos independientes). Científicamente, el átomo inicia su andadura allá por el siglo V antes de Cristo, cuando los filósofos griegos se planteaban si la materia podía dividirse indefinidamente. Entonces Empedocles clasificaba la materia en tierra, agua, aire y fuego. Un quinto elemento, el éter, sería añadido por Aristóteles. Más adelante, desde principios del siglo XIX de nuestra época, los científicos descubren que un solo elemento está compuesta por partículas diminutas o átomos, basándose en los 8 modelos atómicos que se explican a continuación y que dan lugar a la hipóteis de los universos paralelos.

El primer modelo atómico con base científica es el de Dalton (1808), según el cual, los elementos están formados, como decimos, por partículas extremadamente pequeñas denominadas “átomos”. Así, todos los átomos de un mismo elemento son discontinuos en la materia, es decir, son iguales entre sí, indestructibles, proporcionales y enteros; y al propio tiempo, los átomos de un elemento (ya sea tierra, agua, aire, fuego o éter) son diferentes de los átomos de los otros elementos, así como respecto de los átomos de los otros elementos entre sí. Hasta 1897 Thomson no rompería con esta “unidad atómica” con su modelo de “budín con pasas”. Con lo cual, con este segundo modelo, la estructura atómica se divide en partículas fundamentales, donde el átomo es una esfera de electrificación positiva donde se incrustan los electrones (rayos catódicos en campos magnéticos). Un tercer modelo, el de Perrin, demuestra que las cargas negativas son externas al “budín” de Thomson.

Un cuarto modelo se superpone a los anteriores en función de los adelantos científicos que operan desde elementos más perfeccionados, según sea el soporte instrumental en que se basen. Arranca así el modelo de Rutherford (1911), que se basa en el choque de partículas “alfa” con oro y platino. Con este experimento se descubre que el núcleo del átomo es “positivo” (protones) y los electrones (de carga “negativa”) giran a su alrededor, como planetas respecto al Sol, formando la “nube electrónica” como resultado de fusionar lo positivo con lo negativo. De ello deduce que los átomos son neutros. Y nota que los números de electrones y protones son iguales.

Más no todo acaba aquí, aunque parezca. El modelo de Rutherford se contradice con las leyes del electromagnetismo de Maxwell, con lo cual surge un quinto modelo, el de Bohr (1913), que consiste básicamente en que cuando los electrones absorben o desprenden energía en cantidades unitarias llamadas “cuátos”, que se aproxima por primera vez al “quantum” de materia que manejamos en la actualidad del siglo XXI. Bohr llega a esta conclusión porque en sus experimentos notó tres funciones fundamentales del átomo (postulados) : una, cuando, por el contrario, los electrones se mueven en órbitas no absorven ni deprenden energía; dos, los electrones se mueven entre órbitas, de tal forma que cambian de órbitas o niveles orbitales de mayor a menor y viceversa (estacionarias); y tres, los electrones se mueven alrededor del núcleo en órbitas circulares. El de Bohr, es el modelo del átomo clásico, a modo del Renacimiento en la cultura, es el primero en que se introduce la “cuantización”. Este modelo precisa de un único parámetro (el número cuántico principal, n) que se relaciona con la órbita circular.

Y un sexto modelo atómico surge de la pluma de Sommerfeld (1916), que intenta generalizar los anteriores conceptos en base a los estudios sobre la relatividad de Albert Eisntein, modificando el modelo de Bohr combinando la mecánica newtoniana clásica con la teoría cuántica. Lo que nos viene a decir Sommerfeld, en suma, es que las órbitas que trazan los electrones no son circulares sino elípticas, tal como se concibe hoy en día (el número cuántico secundario, I), esto es, cuando un electrón recorre una vuelta elíptica debe variar su velocidad de acuerdo con la “Ley de las Áreas” o aquel número cuántico magnético, mI. Y Sommerfeld descubre que a partir de un segundo nivel energético hay dos o más subniveles de todas las subpartículas atómicas elementales (electrón -rayos catódicos-, protón -rayos canales-, neutrón -que escinde y neutraliza los anteriores-).

Llegados a este punto, conviene detenernos para profundizar un poco más sobre el tema de los universos paralelos, lo que nos ha traído hoy hasta aquí. Me refiero a las generalizaciones que plantea Sommerfeld. Quiere decirse, que este autor plantea que los electrones no solo orbitan sobre los protones, sino también sobre sí mismo comportándose como un pequeño imán; a modo del planeta Tierra que hace respecto a su órbita eliptoide alrededor del Sol y, al propio tiempo, sobre su propio eje. Es lo que se denomina “Spin del Electrón” o número cuántico de spin, ms. De ahí que la teoría de la relatividad se refiere, en síntesis muy apretada, a que cuando se pretende reunir todas las partículas del átomo no adquieren el mismo tamaño del total no escindido, sino algo menor; con lo cual es relativo. A mi juicio, el planeta tierra vendrá a fundirse con el Sol al ser cada vez menor su masa y adquirir así una órbita eliptolial distinta en función de su masa, de la misma forma que pasa con los demás planetas con masa distinta que tienen órbitas eliptoliales distintas alrededor del Sol, por el denominado “defecto de masa” o “energía de ligadura” o “de empaquetamiento“: con lo que entramos de lleno a la mecánica quántica (de quantum de materia).

Mecánica Cuántica

Los principios básicos de los que parte la mecánica cuántica son el dualismo corpúsculo-onda (todas las partículas elementales -neutrón, protón, electrón- manifiestan un dualismo corpúsculo-onda, llevando cada una su onda asociada, lo que es válido para los fotones -la luz-; esto es, m x c al cuadrado = energía asociada a la masa -fórmula de Einstein-), observado a partir del efecto fotoeléctrico (bajo la acción de ciertas reacciones de pequeña longitud de onda, los metales emiten electrones) y del efecto Compton (al chocar el electrón con el neutrón emite un cierto comportamiento corpuscular -es portador de masa y energía- y se cumplen los principios generales de la conservación de la energía: “la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma” y del momento lineal), el principio de incertidumbre de Eisenberg (donde el electrón está en un grupo de ondas que se extiende a una pequeña región del espacio y su posición en un cierto instante no puede predecirse con la precisión deseada) y la teoría de los cuantos de Planck (Einstein, basándose en la teoría cuántica de Planck, llega a dar una expresión para la velocidad con que son emitidos los electrones). En suma, entiendo que la mecánica cuántica falla en no predecir con exactitud la nueva posición del electrón y su velocidad al cabo de un cierto “Delta tiempo”. Lo que contradice la mecánica clásica, toda vez que en el mundo microfísico la mecánica clásica no es posible. Por lo que Heidelberg propone el “principio de incertidumbre“: Siempre que se opere con variables conjugadas mecánicas (termodinámica), el producto de los errores cometidos en la determinación simultánea de ambas variables ha de ser igual o mayor que la constante de Planck.

A mi entender, la mecánica cuántica no puede aplicarse a ciertas partículas subatómicas (electrones que giran alrededor del protón, como observable del sistema) sin que incurra en errores termodinámicos. Por otra parte, la reducción de masa es aplicable a que cuando deseamos agrupar la verdad de todos para conformar la Verdad, esta es más pequeña que la suma de verdades. Además, la posición del electrón no puede predecirse con la precisión deseada (lo que hecha por tierra el que podamos crear con nuestros pensamientos y emociones nuestro propio universo, a imagen y semejanza del Universo creado por Dios; por lo que entiendo que es noble el ser agradecidos con todo lo que Dios nos proporciona: agua, aire, montañas, sol, luna, estrellas, planetas, …, galaxias). Por lo demás, un apunte: el desarrollo de la mecánica cuántica ondulatoria precisa de seis postulados que bien pueden resumirse en dos: uno, el estado de un sistema viene dado por una función, llamada función de estado, que debe ser aceptable, esto es, uniforme, continua y con cuadrado integrable; y dos, a cada observable del sistema corresponde un operador de la ecuación de ondas o función de estado. Es observable todo lo que puede ser medido: la mecánica cuántica no es medible, por lo que el observable no puede estar en dos universos ya que, a mi entender y en última instancia, todo cuerpo (materia) ocupa un lugar en el espacio, y solo uno.

Por su parte, retomando el tema donde lo hemos dejado, es fácil comprender, a raíz del fallo de la mecánca cuántica, que el séptimo modelo atómico de Schròdinger sea un modelo cuántico no relativista que abandona la idea de órbitas precisas. Parte de las ideas de Planck, de Luis Broglie y las matemáticas de William Rowan Hamilton. Desarrolla un modelo donde aparecen sólo tres parámetros: n, l, m. No maneja trayectorias determinadas, sino probables, para los electrones que se hallen en una zona específica, lo que explica parcialmente los aspectos de emisión de todos los elementos. A mi modo de ver y entender las cosas, tres apuntes sobre este modelo que parece superar la mecánica cuántica: no contempla las partículas, es parcial y sólo de mera probabilidad.

Finalmente, para acceder directamente a los universos paralelos, los científicos, de alta energía,siguiendo el bagaje cultura de la Física de alta energía, y ahora de la mano de Dirac-Jordan (Pauil Dirac y Pascual Jordan), se abre un octavo modelo atómico, según el cual, se logra una descripción cuasi-realtivista del electrón (Dirac, 1928) prediciendo la existencia de la antimateria. Lo que incluye un cuarto parámetro, s (junto a los ya cvonocidos n, l, m). Este modelo se basa en la mecánica cuántica ondulatoria. A mi juicio, este modelo falla también en las variables conjugadas, esto es, cuando una variable, como la posición, tiene ese comportamiento con otra, como la velocidad; lo que hace fallar a su vez a la hipótesis del universo paralelo. Conclusión que alcanzamos repasando el principio de indeterminación de Heisenberg junto con los fallos de la mecánica cuántica que dejamos en su lugar (fundamentalmente, lo medible), siendo elementos esenciales para llegar hacer de la hipótesis (“universos parelelos”), al menos, una teoría; con lo que deberíamos estar atentos a la Teoría de Cuerdas que no se puede experimentar y la Teoría Unificadora que el propio Einstein soñó sin culminar.

Por lo que cabe cuestionarse:

¿Qué es la realidad? ¿Será el propio sueño? Entonces, ¿qué es en sí el sueño? ¿Será la realidad? “, Coach Profesional Ricardo Marín Tälero

¡Muchísimas gracias a todos y a todas por vuestra inestimable atención!

¡Desde el respeto hacia el respeto, un cordialísimo saludo!

RICARDO MARÍN TÄLERO

COACH PROFESIONAL DE AECOP

Barcelona, miércoles 29 de junio de 2011 – 19:14:01

 

Anuncios

Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: