ADDENDA 3. LA ASERTIVIDAD

20 07 2011

LA NEGOCIACIÓN ASERTIVA

Resulta empático superar ya los 600 hits en vuestra página de Inteligencia Emocional (a propósito, hoy 20/07/2010 es el lanzamiento oficial de mi investigación sobre Neurogénesis) que, como sabéis, hemos intitulado “EL ÁNFORA DE FELICIDAD” (teniendo en cuenta que apenas hemos publicado sólo las últimas dos entradas en Facebook o Myspace, de las 18 entradas que hasta la fecha de hoy se compone el blog, que desde sus comienzos sólo publica los lunes y miércoles de cada semana). Muchísimas gracias a todos y a todas por estar ahí (no olvido actualizar las distintas pestañas de que se compone el blog, de cara a septiembre). Pues resulta entrañable, el que habláramos precisamente de empatía la última vez (el pasado lunes). Recordemos ahora, entonces, que la empatía es la identificación mental y afectiva de una persona con el estado de ánimo de otra. En términos coloquiales, la empatía es ponerse en el lugar del otro, escuchar antes que hablar, reconocer los sentimientos individuales de cada uno, en el otro. Más como hoy toca hablar de asertividad, que es prácticamente lo contrario a empatía, o al menos la primera etapa de la asertividad donde reconocemos sentimientos ajenos, hemos de cambiar el “chip” al tiempo que dejamos para el próximo lunes las “Características de la persona Inteligente Emocionalmente” (Addenda 4).

No obstante, al final de la última entrada, la del lunes pasado sobre empatía, tuvimos ocasión de exponer un video sobre tener o no asertividad en la vida. Y comprendimos entonces que tener asertividad en la vida es no dejarse manipular y hacer valer nuestros propios derechos con respeto y cortesía. En la misma línea, hoy ofrecemos un video que nos enfoca la asertividad desde el prisma de la psicología. Es interesante este otro video porque nos enseña a valorar los comportamientos asertivos, que permiten comprender, entender y actuar ateniéndonos a la lógica y al sentido común; y sobre todo, es importante este video porque nos indica cuáles son las técnicas asertivas. No dejéis de verlo, os lo recomiendo; se llama “asertividad-psicologia” y nos introduce en el concepto de asertividad.

1. ¿Qué es la asertividad?

Así, pues, comencemos por definir la asertividad: La palabra asertivo, de aserto, proviene del latín assertus y quiere decir “afirmación de la certeza de una cosa“; de ahi, que se pueda deducir que una persona asertiva es aquella que afirma con certeza (wikipedia). Coloquialmente, la asertividad es aquella habilidad personal que nos permite expresar de forma adecuada nuestras emociones frente a otra persona. Es decir, la asertividad define la capacidad de decir “NO” de manera natural, espontánea, sin generar tensión y sin deteriorar la relación con la otra parte. En terminos concretos, la asertividad es ajuste (como se ajusta la tapa a la botella de agua, que es una técnica simple).

2. Técnicas simples y precisas para entrenarse en asertividad

Entiendo que tu… Pero yo… ¿Qué te parece si…? Es la fórmula mágica de una persona asertiva, esto es, reconocer en primer lugar los sentimientos de los demás (Entiendo que tu… ), dar tu opinión (Pero en mi opinión pienso que sería factible…) y buscar una solución juntos (¿Qué te parece si…?). Sin ser agresivo ni pasivo ante un conflicto. Esto es un entrenamiento para llevar a cabo los viernes culturales, en aquellos conflictos que pueden surgir incluso en la vida cotidiana de la pareja.

Lista de reproducción

Estas técnicas y reglas para desarrollar la asertividad, se basan en atreverse a mostrase tal cual somos y en no mostrarnos como deseamos nos vean los demás (ya que esto crea ansiedad). Paradójicamente, como resulta comprensible, la asertividad reduce notablemente la ansiedad. La estrategia a seguir es enfrentar y superar nuestros propios límites, los que nosotros nos imponemos y no los que nos impongan los demás, pues cada uno soporta su propio límite que conoce mejor que nadie. Sólo así ententemos la esencia de la asertividad: es lanzarse y atreverse en libertad, expresando nuestros entimientos de forma clara, porque sabemos que lo estamos haciendo de forma adecuada, con respeto y para que nadie se pueda ofender.

Llegados a este punto, sabemos que asertividad es salir al encuentro del otro, haciendo cumplidos, haciendo y aceptando quejas. Otro claro ejemplo de asertividad es la negociación: la preparación de la negociación, como primera fase (Entiendo que tu…); pensar en la estrategia que tenemos que ofrecer (Pero yo…); y, finalmente, hacer la negociación propiamente dicha mediante el diálogo (¿Qué te parece si…?). Resulta más significativo, sobre las técnicas y reglas para el desarrollo de la asertividad, aquellas que expone la página psicoterapeutas que, por su importancia aclaratoria, reproducimos en lo concierniente al tema que nos ocupa por lo que al ejemplo de negociación asertiva se refiere: 

Fase de preparación

Para poder conseguir cualquier cosa tenemos que saber como hacerlo y para ello hay que prepararse. Ir a un encuentro sin tener una mínima guía de comportamiento, cuando, además, no somos negociadores experimentados, nos expone a no lograr para nada los objetivos que perseguimos. Por tanto hay que preparar lo que se va a decir y a hacer en la negociación cara a cara con el otro.
Dentro de la preparación habría que distinguir dos subfases. La primera de preparación personal para evitar caer en la pasividad o en la agresividad y la segunda de preparación del diálogo que vamos a plantear al otro.

Fase de preparación personal

Se trata de una fase previa, necesaria para
Tener muy claros los objetivos que perseguimos en el encuentro. Es lo que nos motiva  a la negociación. Cuando negociamos tenemos que tener la vista puesta en nuestros objetivos. Hay algunas cosas que nos pueden distraer de ellos y hacernos fracasar. Por ejemplo, nuestra emoción. No podemos confundir la emoción con el objetivo. Nos gustaría quedar bien, pero normalmente ese no es el objetivo. Nos gustaría machacar al otro, pero así no lograremos lo que realmente queremos. Nos gustaría que el otro reconociese que tenemos razón y que él estaba equivocado, pero nos tenemos que preguntar si ese es nuestro objetivo o si así solamente conseguiremos una recompensa de tipo emocional, mientras que nuestro objetivo se pierde. No hay que olvidar la máxima: “lo que cuenta son los hechos y no las palabras”. Si nos explayamos y nos descargamos emocionalmente puede que hayamos conseguido una recompensa a corto plazo, pero la pregunta que tenemos que hacernos es si hemos conseguido nuestros objetivos.
Hay que huir de juicios de intenciones. Si juzgamos las intenciones de la otra persona y nos basamos en ellas para plantear la relación con el otro, corremos el riesgo de contestar y reaccionar a las intenciones que pensamos que tiene el otro y perdemos de vista nuestros objetivos. Así podemos llegar a ser agresivos o a ser pasivos. Si nos han hecho algo que nos ha dolido y pensamos que lo ha hecho con buenas intenciones, podemos estar tentados de dejarlo pasar y no decir nada. Si juzgamos que lo ha hecho con mala intención, vamos a atacar su “maldad” y no los hechos y seremos agresivos. En una negociación no se trata de agredir y someter al otro, aunque lo veamos como un rival. Hay que darle una salida, más o menos airosa porque si no se revolverá contra nosotros. Querer que nos reconozca lo equivocado que está y se someta completamente a nuestros deseos puede ser un objetivo emocional, que compense la humillación que hemos sentido, pero ¿es realmente nuestro objetivo? Sí tenemos que intentar entender qué cosas son las pueden motivar al otro para hacer lo que nosotros queremos que haga.
Tenemos que pensar en cómo crear la oportunidad de la negociación. Si es algo pendiente desde hace mucho tiempo y que queremos abordar, hay que buscar al otro y plantear un tiempo y un espacio en el que se pueda dar la negociación. Es lo primero que tenemos que conseguir del otro. Si ello no se consigue, no es posible hacer la negociación. En muchas ocasiones no hay que buscar la oportunidad, es la propia situación en la que se genera el problema. Pero en ella nos puede ocurrir que cuando el otro se va es cuando se nos ocurre aquello (que) teníamos que haber dicho. Recuerda: Siempre hay una segunda oportunidad aunque haya que crearla. Crear la oportunidad es buscar al otro y plantear, aunque sea por enésima vez, el tema que nos ocupa. Cualquier frase introductoria como decirle, “de lo que hablamos ayer me gustaría comentarte algo” o frases parecidas para iniciar la conversación son ayudas inestimables para crear la oportunidad.
Con los objetivos claros podemos controlar nuestra agresividad y motivarnos para dejar de ser pasivos, con la oportunidad creada y el entendimiento de lo que el otro espera podemos preparar el momento concreto de la negociación.

Preparación del diálogo

Sin perder de vista que lo importante es lo que hagamos y lo que decimos solamente puede ser una guía para que el otro sepa cuales van a ser nuestros siguientes pasos, tenemos que preparar aquello que vamos a decirle. El diálogo que tengamos con él tiene que cumplir los siguientes requisitos para ser un diálogo asertivo:

  1. Describir los hechos concretos. Se trata de poner una base firme a la negociación, en la que no pueda haber discusión. Cuando describimos hechos que han ocurrido el otro no puede negarlos y así podemos partir de ellos para discutir y hacer los planteamientos precisos. En este punto es donde más tenemos que evitar hacer los juicios de intenciones. No se trata de decir “eres un vago” sino decir, “vengo observando que te levantas desde hace ya varias semanas a la hora de comer”. Diremos me has dicho 10 veces “no sirves para nada” en lugar de “me quieres denigrar y hundir” (juicio de intenciones.)
  2. Manifestar nuestros sentimientos y pensamientos. Es decir comunicar de forma contundente y clara como nos hace sentir aquello que ha ocurrido y que juicio moral o de pensamiento nos despierta. Es el momento de decir “estoy hasta las narices de esta situación y no la soporto más”, o “me he sentido humillado y denigrado”. Hay que recordar que no se trata de que el otro lo encuentre justificado o no. Le puede parecer desproporcionado, o injusto, o… pero es lo que nosotros sentimos y tenemos derecho a hacerlo así, no aceptaremos ninguna descalificación, defenderemos nuestro derecho a sentirnos tal y como le decimos. Le estamos informando, no le pedimos que nos entienda o nos comprenda, por eso no puede descalificarnos ni aceptaremos críticas a nuestros sentimientos, emplearemos la técnica del banco de niebla combinado con el disco rayado (ver más abajo.)
  3. Pedir de forma concreta y operativa lo que queremos que haga. No se trata de hablar de forma general o genérica, “quiero que seas más educado”, “quiero que me respetes” “quiero que no seas vago”; sino que hay que ser concreto y operativo: “quiero que quites los pies de mi mesa”, “quiero que cuando hablo me mires a los ojos y contestes a lo que te pregunto”, “quiero que estudies tres horas diarias”. Son conductas concretas que el otro puede entender y hacer.
  4. Especificar las consecuencias. Es decir, aquello que va a ocurrir cuando haga lo que se le ha pedido. Se le podría plantear también las consecuencias que tendrá para él no hacerlo, pero es preferible especificar lo que va a obtener de forma positiva. De otra manera lo que planteamos es un castigo y los castigos son mucho menos efectivos que los premios o refuerzos. Muchas veces se trata solamente de una forma de presentación, hay que tener en cuenta que frecuentemente algo que puede ser planteado como un castigo, si no lo hace, se puede ver  como algo positivo si lo hace. “Si no lo haces tendrás un castigo” se puede convertir en “Si lo haces evitarás que haga lo que no quiero hacer que es lo que supone un castigo para ti, que es algo que, por supuesto, yo tengo que hacer para ser consecuente con mis objetivos y los sentimientos que ya he expresado” (negrita nuestra).

Ensayo

Lo que se ha preparado, preferentemente por escrito, se tiene que ensayar hasta aprendérselo de memoria. Cuando vamos a un examen nos ponemos nerviosos y se nos olvidan muchas cosas, puede pasarnos lo mismo en este caso y por eso hay que aprendérselo de memoria.
Si la situación nos causa alguna ansiedad, es una razón más para el ensayo. Cuando nos imaginamos la situación de la negociación nos estaremos exponiendo a ella en la imaginación y al menos cuando pensemos en hablar con el otro no nos pondremos nerviosos y comenzaremos nuestra negociación en mejor posición anímica. Si nos ponemos nerviosos podemos acogernos al diálogo que hemos preparado en la seguridad de que vamos a expresar nuestros deseos de forma completa. Cuando la ansiedad es demasiado grande hasta el punto de que nos impide expresar nuestros deseos, hemos de plantearnos una estrategia para superarla. En este enlace puedes encontrar las formas en las que la psicología cognitivo conductual ayuda a superar la ansiedad y en este otro enlace un curso para enfrentar y superar los límites que nos imponen nuestras ansiedades y nuestros miedos.

Ejecución

En la fase de ejecución hay que tener en cuenta algunas técnicas básicas que nos permiten llevar a cabo lo que hemos preparado. No hay que olvidar nunca que nuestros objetivos están plasmados en el diálogo que hemos preparado y que nuestra meta inmediata es decirlo. No se trata de contestar a todas las digresiones que nos hagan, no es necesario ser rápido y agudo para poder responder de forma inmediata a todo lo que nos digan. Se trata de emplear la técnica del banco de niebla, que también se llama aceptar en principio, seguida de la del disco rayado.
La forma de hacerlo es diciendo que “puede que lleves razón; pero…” (banco de niebla) lo que yo quiero decir es que..“  y se sigue con el diálogo en el punto en el que fuimos interrumpidos o repitiéndolo desde el principio (disco rayado.) Puede parecer muy limitado y que vamos a hacer el ridículo, pero es sorprendente lo efectivo y natural que resulta. Si saca otros temas, también importantes, no perdamos de vista nuestro objetivo, tenemos que acabar con lo que ha motivado la negociación para poder seguir más tarde con lo que acaba de plantear: en ningún momento hay que perder de vista nuestro objetivo, plasmado en el diálogo preparado.

Ejemplos

PRACTICA

Situación 1:

Un amigo acaba llega a cenar, pero una hora más tarde de lo que había dicho. No ha llamado para avisar que se retrasaría. Estás irritado por la tardanza. Tienes estas alternativas:
1.      CONDUCTA PASIVA. Saludarle como si tal cosa y decirle “Entra la cena está en la mesa”.
2.      CONDUCTA ASERTIVA. He estado esperando durante una hora sin saber lo que pasaba (hechos). Me has puesto nervioso e irritado (sentimientos), si otra vez te retrasas avísame (conducta concreta) harás la espera más agradable (consecuencias).
3.      CONDUCTA AGRESIVA. Me has puesto muy nervioso llegando tarde. Es la última vez que te invito.

Situación 2:

Un compañero de trabajo te da constantemente su trabajo para que lo hagas. Decides terminar con esta situación. Puedes crear la situación preguntándole como lleva su trabajo o esperar a que él la cree cuando te pida otra vez a le ayudes haciéndole algo.  Las alternativas podrían ser:
1.      CONDUCTA PASIVA. Estoy bastante ocupado. Pero si no consigues hacerlo, te puedo ayudar.
2.      CONDUCTA AGRESIVA. Olvídalo. Casi no queda tiempo para hacerlo. Me tratas como a un esclavo. Eres un desconsiderado.
3.      CONDUCTA ASERTIVA. Muy frecuentemente me pides que te eche una mano en el trabajo que te asignan, porque no te da tiempo o porque no sabes hacerlo (hechos). Estoy cansado de hacer, además de mi trabajo, el tuyo (sentimientos), así que intenta hacerlo tú mismo (conductas), seguro que así te costará menos la próxima vez (consecuencias).

Situación 3

Vas a un restaurante a cenar. Cuando el camarero trae lo que has pedido, te das cuenta de que la copa está sucia, con marcas de pintura de labios de otra persona. Se trata de llevarse bien con el camarero para que nos sirva bien, pero eso no es un buen servicio, podrías:
1.      CONDUCTA PASIVA. No decir nada y usar la copa sucia aunque a disgusto.
2.      CONDUCTA AGRESIVA. Armar un gran escándalo en el local y decir al camarero que como el servicio es asqueroso nunca volverás a ir a ese establecimiento.
3.      CONDUCTA ASERTIVA. Llamar al camarero y, mirándole a la cara y sonriendo, pedirle que por favor le cambie la copa.

Valorar:

Hechos _________________________________________________

Sentimientos _____________________________________________

Conductas _______________________________________________

Consecuencias ____________________________________________

(Capítulo del libro del Dr. José Antonio García Higuera; Terapia Psicológica en el Tartamudeo, de Van Riper a la Terapia de Aceptación y Compromiso de Editorial Ariel Psicología).

En mi opinión, se consigue más sentándonos a dialogar con las cartas sobre la mesa. En última instancia, la asertividad nos enseña a superar nuestra timidez.

3. Test de Asertividad

Donde hay mucho sentimiento, hay mucho dolor

Leonardo da Vinci

Lo que más odias de mí, es lo que más amarás tras mi muerte

Ricardo M. Tälero

Como colofón, conviene ahora tratar el test de asertividad que mide el comportamiento dinámico en situaciones difíciles o de enfrentamientos, así como el liderazgo, la seguridad y la confianza en uno mismo. De hecho, la confianza en uno mismo es el primer secreto del éxito, es la base de la vida. Generalmente, ganamos la confianza de aquellos en quienes ponemos la nuestra (Livio). Un claro ejemplo de confianza, si se me permite, es la confianza que tenéis depositada en nuestra página que tiene por objeto ofrecer contenido de calidad. No cabe duda que en la superación continua también hay ejercicios para ganar asertividad.

Nuestro lanzamiento al éxito pasa por… la confianza en uno mismo, que es la superación continua de la timidez.

Ricardo M. Tälero

¡Muchísimas gracias a todos y a todas por vuestra inestimable atención!

¡Desde el respeto hacia el respeto, un cordialísimo saludo para todos y para todas!

RICARDO MARÍN TÄLERO

ENTRENADOR DE INTELIGENCIA EMOCIONAL

Barcelona, miércoles 20 de julio de 2011 – 20:31:59 horas.

 

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One response

11 05 2012
Asertividad | PROCESO PIGMALION

[…] El Indicador. Test, ADDENDA 1. GESTIONAR LOS ESTADOS EMOCIONALES AJENOS. ADDENDA 2. LA EMPATÍA, ADDENDA 3. LA ASERTIVIDAD, Esquema, Soporte y Videos. Share this:TwitterFacebookMe gusta:Me gustaSé el primero en decir que […]

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