ADDENDA 5. RELACIÓN ENTRE EMOCIÓN Y MOTIVACIÓN

2 08 2011

MODELOS INTERACTIVOS ENTRE EL SUSTRATO NEUROBIOLÓGICO (EMOCIÓN) Y LA CONDUCTA SIMIÓTICA (MOTIVACIÓN)

Hay un fuerte vínculo entre la emoción y la motivación, pues ambos dependen de las relaciones entre el organismo y su medio ambiente. La emoción es una de las formas más importantes de explorar a fondo los afectos y la motivación se relaciona con el conocimiento (pensamiento cognitivo) y el deseo. En el caso de las emociones, se evalúa lo que la persona siente, mientras en las emociones es ver cómo actúa el individuo. En otros términos, la emoción es el precursor de la motivación. Por ende, las emociones sirven para premios o castigos de la conducta motivada.

Gran parte de la actividad humana viene impulsada por el afecto (emoción) de la regulación de los objetivos que de una forma u otra nos planteamos para hacer cosas que nos hagan sentir mejor y, después de haber realizado alguna acción (motivación), somos más o menos propensos a comportarnos de forma similar en el futuro. Así, entonces, la motivación abarca una serie de procesos entrelazados entre impulsos y deseos para el dominio de la comprensión y la aplicación de las intenciones conscientes. Mientras una explicación completa de la emoción incluye una referencia interactiva de los sentimientos propios y ajenos. Así el instinto, así el aprendizaje. La experiencia del sentir y el pensar son obviamente distintos y tienen facultades muy diferentes, mientras que su paradoja radica en que los mecanismos emocionales y motivacionales son difícilmente de desentrañar en los encuentros sociales.

Así, por ejemplo, la distinción entre una sensación asociada por un deseo por la comida (el hambre) y la motivación básica subyacente del comer (el apetito), son complejas interacciones entre variables organísmicas y ambientales de control, que no solo dependen de un registro de la necesidad de alimentos, sino también de las convenciones culturales acerca de la frecuencia del comer como estímulos externos que activan las sensaciones correspondientes (el hambre~el apetito). O, por ejemplo, una situación interpersonal que se deriva directamente de los resultados del desempeño y las reacciones de la audiencia acerca de nuestro éxito o fracaso, según la cual, dicha situación depende crucialmente de cada situación cognitiva y de la comprensión cultural derivada de los modos aceptables de interacción. Otro ejemplo estaría en la visión general de la teoría y la investigación sobre el estrés y el afrontamiento, según la cual, el estrés puede ser visto como un fenómeno psicobiológico que exige una evaluación de la situación que supera los recursos disponibles y desencadena una respuesta fisiológica generalizada de alarma que puede causar daño al organismo si persiste (emoción~sentimiento), mientras que en situaciones psicológicamente desagradables se activan los sistemas biológicamente diseñados para resistir las amenazas físicas graves (motivación) en un supuesto de tensión o presión laboral que informa de un exceso de trabajo; y, por tanto, son las emociones asociadas a episodios de estrés las que nos pueden llevar a descuidar nuestro bienestar al comer mal o dormir peor, por ejemplo. Así, pues, en los procesos de afrontamiento, la naturaleza del estresor varía en función de si la situación estresante se percibe como controlable o incontrolable. En consecuencia, los factores estresantes diferentes tienden a evocar diferentes tipos de respuestas.

De ahí, que cuando es una acción controlable, el organismo está diseñado para corregir los aspectos de la situación estresante (centrada en los prblemas de adaptación), mientras que cuando es incontrolable, la gente puede ser capaz de trabajar sólo en sus relaciones afectivas y tratar de sentirse mejor consigo mismo (centrado en la emoción de afrontamiento). Quiere decirse, que la emoción centrada en las estrategias de afrontamiento es un buen ejemplo de un fenómeno de motivación que se dirige específicamente en la regulación del afecto y suele estar determinado por un número relativamente de alto nivel de los procesos psicológicos basados en la intencionalidad y la deliberación (Weiner, 1992; Plutchik, 1994; Parkinson, 1995). Para resolver este dilema de los fenómenos de tensión se pone el énfasis principal en cómo hacer frente a la reevaluación de la propia persona que ha sufrido una situación estresante complementada por el apoyo social al individuo, que pueden aliviar los efectos negativos de las exigencias ambientales. No obstante, algunas formas de limitación de la situación simplemente no puede ignorarse o sean fáciles de tratar por la acción personal, por lo que se requiere ponerse en manos de un experto. De ahí que muchas personas en la sociedad contemporánea terriblemente estresante carecen del espacio psicológico de maniobra y se ven atrapados en la trampa institucional de la que no hay ninguna ruta de escape obvio.

1. EVALUACIÓN

Siempre que te pregunten si puedes hacer un trabajo, contesta que sí y ponte en seguida a aprender cómo hacerlo

Franklin Delano Roosevelt

El componente más cercano al núcelo del síndrome emocional es la evaluación ante el propio sujeto o ante el psicólogo. La evaluación es el proceso mediante el cual se interpreta el significado personal del encuentro actual con el medio ambiente (Smith y Lazarus, 1993). La evaluación determina en gran medida la calidad y la intensidad de la emoción experimentada que tiene implicaciones directas para la motivación. En la medida en que la evaluación es un proceso cognitivo, las emociones están estrechamente relacionadas con las cogniciones (pensamiento). Más, desde el punto de vista intuitivo y en términos de la tricotomía de las operaciones mentales (en el ser humano hay tres cerebros: reptiliano, límbico y neocórtex), se presenta un panorama general de la psicología de la emoción.

2. PSICOLOGÍA DE LA EMOCIÓN

Las emociones van acompañadas de tendencias de acción, impulsos o motivaciones que van a cambiar o interrumpir nuestro plan“.

La emoción es el plan que es supervisado por la motivación. Si la emoción produce o da como resultado una motivación positiva, el plan sigue la misma trayectoria. Y el plan cambiará su trayectoria cuando y sólo cuando la motivación engendre o de lugar a una emoción negativa. De ahí que se diga que la emoción es el precursor de la motivación y que las emociones sirven para premios o castigos de la conducta motivada. Así, por ejemplo, si te sientes cansado en un momento dado del día, no te sientes motivado para hacer algo concreto y dicha sensación se traduce en “no estar a la altura de las circunstancias“.

Puede decirse entonces que tanto la motivación como la emoción tienen una misma raíz latina (movere). Este vínculo entre motivación y emoción también puede ayudar a superar las trabas u obstáculos que a diario nos encontramos en el camino. Y ya se habla de “sacar fuerzas de flaqueza“. Por tanto, todo llega a través del convencimiento. Si te convences que puedes, lo harás; cualquier cosa que te propongas en la vida.

Tienes el derecho a pensar y esto es básicamente la combinación entre motivación y emoción. Si te ofreces recompensas que te motiven, como una cucharada de mermelada cuando algo te sale bien, dispones de una habilidad que reconoce el cambio en tu estado de ánimo. Más no todo se debería cambiar, toda vez que si te encuentras bien no es necesario modificar el plan. También puedes encontrar la recompensa en un trabajo bien hecho. Con motivación, rindes el doble; o, lo que es lo mismo, obtienes la tarea en la mitad de tiempo que tomaría sin motivación para hacerlo.

A veces puedes estar equivocado; entonces ya buscas un punto de equilibrio donde halles la energía necesaria para hacer las cosas que te gustan y obtendrás que no es tan malo hacer lo que tenías pensado que iba a ser. De los ejemplos anteriores, sobre las sensaciones (el hambre~el apetito; la situación interpersonal del éxito~fracaso; el estrés~el afrontamiento) podemos sacar unas primeras conclusiones por lo que a la psicología de la emoción~motivación se refiere:

Una, la motivación te impulsa a alcanzar tu meta (sabes lo que quieres y por qué lo quieres) y todo lo que necesitas hacer es ir sobre la búsqueda de formas de utilizar tu motivación para alcanzar tu meta; es decir, la motivación explica el por qué de cualquier acción tomada por ti. La motivación es impulsada por una necesidad (comer) o un deseo  que se moldea en un comportamiento objetivo específico, y la necesidad le da la dirección.

Dos, somos conscientes de las emociones cuando nos las describen como sentimiento (esto es, cuando la emoción es prolongada en el tiempo). Sentimos emociones y son expresadas físicamente mediante lágrimas, risa, ira, celos, melancolía…, entre muchos. La emoción surge de la percepción, del instinto, del cerebro reptiliano (o supervivencia), y luego se produce una respuesta hormonal a esa percepción en el cerebro límbico. Una hormona es una sustancia química (por ejemplo, adrenalina) secretada en los lípidos corporales, por una célula o grupo de células que ejerce un efecto fisiológico (cuando uno se ríe segrega más adrenalina, lo que potencia la creatividad y la imaginación). Así, puede decirse, que la emoción integra cuatro factores que se integran como parte de un síndrome: uno, la tendencia a actuar; dos, la integridad física o reacción física; tres, evaluaciones cognitivas; y cuatro, movimientos expresivos.

En suma, la motivación está totalmente orientada a objetivos; mientras que la emoción no tiene por qué tener un sentido de existir al ser instantánea, salvo cuando la emoción es persistente y se transforma en sentimiento. No obstante, motivación y emoción son un equipo necesario para ayudarnos a alcanzar nuestra metas. ¿Y cómo se logra ésto?

3. CÓMO FUNCIONA LA INTERCONEXIÓN ENTRE EMOCIÓN Y MOTIVACIÓN

Nada ocurrirá sin transformación personal

Edward Deming

Según los últimos avances de la Neurociencia, la fatiga puede combatirse por la determinación. Es cuando nos damos un moemento de descanso, algo de tiempo libre, una recompensa de algún tipo. Ellos se convierten en factores de motivación para terminar el trabajo con mayor celeridad y precisión, que si continuamos imbuídos en la fatiga. Si trabajamos cincuenta minutos y descasamos diez, el resultado final es que eres feliz y te encuentras en paz, dos emociones vinculadas a tu determinación del descanso y de motivación para hacer bien el trabajo. Lo que se traduce en tu capacidad para guiar tu motivación en la dirección correcta para bien el trabajo. La motivación puede ser interna o externa y el estímulo proporcionado por la emoción que te rodea requiere de una evaluación para aprender a levantarte y seguir adelante, ya sea consciente, inconsciente o por mero hábito o costumbre: esta evaluación es requerida antes de tomar alguna acción o decisión específica.

La emoción se entrelaza con la motivación, biológicamente: te sientes motivado por “algo” para sonreír o reír (emociones positivas). Las emociones negativas (ira, miedo, tristeza) pueden o no recibir motivación para seguir adelante. Así, por ejemplo, es mejor escuchar una música relajante tras una estresante jornada de trabajo. Se puede decir que la emoción y la motivación comparten una cierta afinidad entre sí y ambas se condicionan mutuamente en nuestro día a día. A veces somos conscientes de estos hechos o a veces tendemos a pasarlos por alto; y depende del control de tus emociones por la motivación para no dejar que aspectos negativos influyan en tu vida y aprendes a convertirlos en positivos para levantarte cada vez que caigas: lo único que te tienes que decir “yo puedo”, “yo sé”, “yo sé por qué”; con estas palabras positivas tomas acciones decisivas, concretas y bien pensadas, lo que te dará los resultados positivos deseados y traerá una sonrisa a tu faz.

Bien encauzados, la motivación (estímulos) y la emoción (comportamiento) son los principales factores de una vida en prosperidad y felicidad familiar, social, personal, profesional y empresarial.

¡Un cordialísimo saludo para todos y para todas, desde el respeto hacia el respeto!

¡Muchísimas gracias por vuestra inestimable atención!

RICARDO M. TÄLERO

Consultor Internacional
Socio Profesional de AECOP
Coach Empresarial
Entrenador de Inteligencia Emocional
Miembro de Jurist of the World

Socio Director de JCA CONSULTORES

Abogado de Empresa
MBA in Law
Doctorando en Derecho

 

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