ADDENDA 6. CÓMO MEJORAR LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

4 08 2011

LA IMPORTANCIA DE TENER UN CORAZÓN INTELIGENTE. 10 CLAVES PARA DESARROLLAR TU INTELIGENCIA EMOCIONAL

Listas de reproducción

Lo que separa una persona exitosa de aquella que no lo es, es su inteligencia emocional“.

RICARDO MARÍN TÄLERO 

Trayendo a colación algunos pensadores sobre “Inteligencia Emocional” de la talla de Sócrates, Darwin, Thorndike, David Wechsler, Howard Gardner, Daniel Goleman entre otros, y si bien la inteligencia emocional juega un rol esencial en las interacciones sociales, cabe cuestionarse a estas alturas del programa que hoy toca a su fin y en vista del recorrido más o menos extenso, que sí intenso, que le hemos otorgado al mismo con la mayor de las disciplinas, en el sentido estricto del término, ya que se trata del órgano más impresionante y a la vez más desconocido de nuestro cuerpo humano, el cerebro, cabe cuestionarse, digo, si es posible o no mejorar la inteligencia emocional. Y si es posible, dada la elasticidad del cerebro con componentes neuronales que permiten que los neurotransmisores otorgen un equilibrio hormonal~eléctrico (iones) y que el cerebro se puede educar y reeducar, ¿hasta qué punto puedo mejorar mi inteligencia emocional? Y si es infinita su mejora, ¿cómo puedo mejorar mi inteligencia emocional? Tres puntos a considerar, creo, que nos acercan, una vez más a la revelación del misterioso mundo cerebral que, como órgano, es el único que puede investigarse a sí mismo.

1. ¿Es posible o no mejorar la inteligencia emocional?

Muchos libros de autoayuda y de superación personal propugnan un desarrollo sencillo de la inteligencia emocional. Pero no lo es tanto, teniendo en cuenta que la inteligencia emocional juega un rol primordial en las relaciones sociales que cada día tenemos con nuestros amigos, nuestra familia, nuestras relaciones laborales y profesionales…, que se mueven en un mundo complejo saturado de informaciones contrapuestas que nunca llevan un destino común. Hay que considerar, por tanto y como punto de partida, que nuestros cimientos cerebrales han sido puestos en la tábula rasa de Espinoza, de tal forma, que nos condicionan la vida creando así nuestro temperamento, nuestro carácter, nuestra conciencia…, al tiempo que depende, en relación directa y estrictamente, a las limitaciones aprendidas de calidad de vida y a nuestras relaciones interpersonales con nuestros padres y grupos de amigos del colegio desde edad muy temprana. Sinceramente, para entender la inteligencia emocional, primero tenemos que bautizarla, ceñirla a nuestro entendimiento y expresarla como aquella capacidad humana del sentimiento, del entendimiento, que nos lleva de la mano a modificar nuestras habilidades mentales que hemos ido desarrollando a través de los tiempos, y al propio tiempo, nos involucra a liderar nuestros estados emocionales. Esto es así, porque no se trata de reprimir nuestras emociones ni la de los demás; sino de compartir, dejándolas fluir, alimentándolas cual bebé al servicio de una óptima efectividad en la resolución de sus propios problemas para que, cuando sea adulto, sepa afrontar con inteligencia emocional, los variopintos caminos que la vida a diario nos presenta.

a. Autoevaluación

Para ello es necesaria la autoevaluación de nosotros mismos, a través de nosotros mismos pero también a través de los los demás, que nos sirvan de filtro en su conjunto para abrirnos al cambio de aprender, a nuestra buena predisposición para hacer bien las cosas, a autoestimarnos y estimar a los demás con complacencia, y en general y en definitiva, a adaptarnos a los cambios en el campo de nuestra especialidad: vivir. Nada de ello parece posible sin inteligencia emocional. Ahora bien, ahora que sabemos que existe la inteligencia emocional y tomamos conciencia de la misma, ¿es posible mejorarla? Coincidimos en el feed-back en la medida que nuestro entorno nos afecta a todos, tanto si el entorno es familiar, como social o laboral. Más, ¿tenemos una mente abierta para nuestro entorno? ¿Participamos y cooperamos? ¿Formamos parte de este gran equipo que es la humanidad? ¿Avanza la Humanidad en un mismo sentido y con una misa trayectoria? ¿Están todos nuestros pensamientos sincronizados y al unísono? Es variable nuestra sensiblidad.

Y hasta tal punto lo es, que los objetivos no son siempre los mismos ni para nosotros mismos. No nos encontramos satisfechos con nada. Y si alguna vez, logramos sentirnos satisfechos por algo, es temporal. No forma parte de nuestro hábito ser feliz siempre. Si es que “siempre” significa algo.

No nos mantenemos firmes en nuestras convicciones y damos prevalencia e importancia a nuestro reptiliano por encima del cerebro emocional y del neocortex. No nos acordamos que nuestros pensamientos pueden cohabitar con nuestras emociones en mutuo respeto ni moderamos nuestros movimientos viscerales. Actuamos con culpa haciendo trabajar la corteza prefrontal. Y sólo nos acordamos de la inteligencia emocional cuando tenemos que atrevesar los momentos difíciles de nuestras vidas y es cuando aceptamos nuestros sentimientos y los de los demás. Además de estas competencias, tampoco tenemos capacidad para generar y promover la armonía entre los pueblos del mundo tanto en el plano interno de las organizaciones como en las relaciones interpersonales de nuetros propios barrios.

Por eso es inminente y de acuciante actualidad, que vivamos un mundo donde sobren personas emocionales y trayectorias intelectuales técnicamente armónicos. No es necesaria, por tanto, la eterna dicotomía entre inteligencia y emoción. Debemos comprender nuestro control de la afectividad propia y ajena; y cuando hay defectos o déficits o fallas, comprenderlos, esto es, asimilarlos, para poder llegar a tener control sobre los mismos. No hay nada mejor y más productivo que el reconocimiento de nuestros propios errores. Porque con ello, concebimos la idea, el pensamiento creativo. Y nuestra imaginación se comporta como la eterna luz de la sabiduría.

Hemos de aprender a entrenarnos, a nuestro fitness mental, a nuestros sistemas atencionales y de memoria, a potenciar nuestros conocimientos, a introducir en nuestras vidas estrategias de afrontamiento en sistemas de adversidad o estrés, con pensamiento y conducta, con recursos personales de autogestión afectiva y de cuantifificación de nuestras emociones, con programas explicitos que nos enseñen a sacar el máximo provecho de nuestros recursos intelectuales y emocionales, trabajando en conjunto, participando en un abanico de técnicas del proceso psicoeducativo personalizado con su problemática puntual, precisa y específica, con la voluntad de la inteligencia emocional y, sin duda, sólo así podemos incorporar a nuestras vidas ese aliciente que tanto nos hace falta: la complicidad en un proyecto común que permita a la Humanidad andar por sí sola.

2. ¿Hasta qué punto puedo mejorar mi inteligencia emocional?

Ahora entendemos que la inteligencia emocional es la capacidad de sentir, percibir, comprender, controlar y modificar las emociones propias y ajenas. De hecho, hay cinco habilidades prácticas de inteligencia emocional: una, autoconciencia (percepción y conocimiento de las propias emociones); dos, autoregulación (control de las emociones y de los impulsos, manejo del estrés); tres, motivación (motivo, confianza, optimismo, entusiasmo, persistencia, resistencia); cuatro, empatía (comprensión de las emociones y las perspectivas ajenas); y cinco, habilidades sociales (destreza para las relaciones, liderazgo, trabajo en equipo). El talento, en mayor parte, es inteligencia emocional. Entonces, ¿cómo desarrollar la inteligencia emocional? ¿Hasta qué punto puedo mejorarla? ¿Cuáles son sus límites?

a. ¿Cómo desarrollar mi inteligencia emocional?

Ante todo, para desarrollar la inteligencia emocional hemos de llevar a cabo una toma de conciencia a través de nuevos principios y conocimientos, así como el conocimiento de las propias emociones (desarrollo de la seguridad). En segundo lugar, hemos de manejar técnicas de control y expresión emocional, así como la gestión de las propias emociones (desarrollo de la serenidad). En tercer término, hemos de desarrollar el entusiasmo y la motivación, así como motivarse a uno mismo (desarrollo de la automotivación). En cuarto apartado, he de reconocer las emociones en los demás (desarrollo del servicio). Y, por último y no por ello menos importante, hemos de comprender los sentimientos ajenos (desarrollo de la empatía), así como tener la suficiente habilidad para la influencia y la persuasión (desarrollo del liderazgo) y, asimismo, gestionar las relaciones personales y el equilibrio somático (desarrollo de la sinergía).

b. ¿Hasta qué punto puedo mejorar mi inteligencia emocional?

¿Podemos, entonces, capacitar y formar nuestra inteligencia emocional en los ámbitos expuestos sin modificar nuestros sistemas de creencias? Porque creer es dar un paso decisivo e importante en la vida. Si crees en tí mismo, por ejemplo, es un aliciente más para creer en los demás. Y podrás distribuir tu información neural entre los lóbulos frontales (pensamiento) y el sistema límbico (emociones). Podrás coordinar el pensamiento con la emoción en función de lo que pensamos y de cómo lo pensamos.

c. ¿Cuáles son los límites de la inteligencia emocional?

Todo sistema tiene sus límites: sobre todo, con la inteligencia emocional podrás conocer tus propios pensamientos que han estado ocultos a través de los siglos por la sencilla razón de no saber escucharte a ti mismo, al hallarte imbuido en el ruido ocasionado por el género humano; ya sea que la escucha de ti mismo sea ante el espejo, ante un auditorio o ante las cámaras. Da igual; lo importante es conocerte; ya lo dijo Sócrates. Necesitas organizarte emocionalmente, necesitas trabajar tu cerebro en armonía con tus emociones, necesitas, también, profundizar en todos aquellos aspectos que te hacen feliz. Porque, ¿qué razón tiene investigar sobre la muerte cuando es mejor investigar sobre la felicidad?

3. ¿Cómo puedo mejorar mi inteligencia emocional?

Hemos visto en su lugar que la “Inteligencia Emocional” se puede aprender y hemos expresado su metodología a lo largo y ancho de todo el curso. Más también se puede mejorar. De hecho, Dan Bobinsky entiende que hay diez claves para mejorar nuestra inteligencia emocional:

  • 1- Cuando se piensa en los estilos de personalidad se debe descartar las ideas “bueno” o “malo”. Las personas son simplemente diferentes.
  • 2- La gente identifica diferente con difícil, en realidad lo diferente solo es difícil porque las personas no han aprendido a trabajar de forma efectiva con las diferencias.
  • 3- Al igual que un palo tiene dos extremos, las personas tienen fortalezas y debilidades. Todas las fortalezas tienen una debilidad asociada y todas las debilidades una fortaleza asociada. Cada quien escoge cual extremo del “palo” va a recibir su atención.
  • 4- Todos los estilos de personalidad “suman” a la fortaleza de un equipo. Solo es cuestión de enfocarse, en las fortalezas en lugar de en las debilidades. Quien se enfoca en las fortalezas se hace más fuerte y quien lo hace en las debilidades se hace más débil.
  • 5- Buscar las fortalezas en los diferentes estilos no es algo que se de naturalmente, sino que debe ser logrado por un esfuerzo constante.
  • 6- No se puede ser efectivo si se espera que todo el mundo se encuentre en el propio terreno.
  • 7- No se puede asumir que se conoce lo que para otra persona significa ganar, se puede tener una idea general pero para ser efectivos realmente lo mejor es… preguntar.
  • 8- Al poner los objetivos personales por encima de los demás, de los del equipo, la misión o la visión de la organización, se crean divisiones que debilitan mucho la facultad de maximizar resultados.
  • 9-La efectividad tiene que ver con hacer lo correcto y la eficiencia con hacerlo rápidamente. Cuando se trabaja con personas la efectividad rara vez es eficiente. Los mejores resultados se obtienen generalmente cuando se toma el tiempo necesario para hacer las cosas correctamente a través de distintas relaciones.
  • 10 – Una cosa es comprender estos puntos, y otra bien distinta, es llevarlos a cabo.  El camino más largo pueden ser los casi 46 cm que hay entre la cabeza y el corazón.

¿Cómo puedo, entonces, mejorar mi inteligencia emocional? Siendo feliz. Aportando endorfinas a tu masa cerebral. Dándole a tu cerebro emociones intensas saturadas de felicidad. En esto consisten las habilidades sociales, tan preconizadas. Esas mismas hablidades que tenemos todos y algunos mantenemos obsoletas, tanto para el individuo como para la organización a la que pertenecemos.

¡Un cordialísimo saludo para todos y para todas, desde el respeto hacia el respeto!

¡Inconmensurables gracias por vuestra inestimable atención!

¡Nos vemos a finales de agosto para iniciar nuestras investigaciones sobre la “Felicidad” y la “Neurogénesis“!

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¡Así que los tres enlaces son: “Ánfora de Felicidad“, donde aprendemos algo sobre Inteligencia Emocional; “Felicidad“, donde tratamos sobre la principal emoción, la felicidad; y “Neurogénesis“, donde investigamos sobre la regeneración espontánea de las neuronas humanas en los adultos!

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Esperando que nuestra relación fructifique para mejor colaboración,
 
RICARDO MARÍN TÄLERO
 
Consultor Internacional
Consultor de Recursos Humanos
Socio Profesional de AECOP
Coach Empresarial
Entrenador de Inteligencia Emocional
Miembro de Jurist of the World

Socio Director de JCA CONSULTORES

Abogado de Empresa
MBA in Law
Doctorando en Derecho
 
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Los niños suman“.
RICARDO MARÍN TÄLERO




ADDENDA 5. RELACIÓN ENTRE EMOCIÓN Y MOTIVACIÓN

2 08 2011

MODELOS INTERACTIVOS ENTRE EL SUSTRATO NEUROBIOLÓGICO (EMOCIÓN) Y LA CONDUCTA SIMIÓTICA (MOTIVACIÓN)

Hay un fuerte vínculo entre la emoción y la motivación, pues ambos dependen de las relaciones entre el organismo y su medio ambiente. La emoción es una de las formas más importantes de explorar a fondo los afectos y la motivación se relaciona con el conocimiento (pensamiento cognitivo) y el deseo. En el caso de las emociones, se evalúa lo que la persona siente, mientras en las emociones es ver cómo actúa el individuo. En otros términos, la emoción es el precursor de la motivación. Por ende, las emociones sirven para premios o castigos de la conducta motivada.

Gran parte de la actividad humana viene impulsada por el afecto (emoción) de la regulación de los objetivos que de una forma u otra nos planteamos para hacer cosas que nos hagan sentir mejor y, después de haber realizado alguna acción (motivación), somos más o menos propensos a comportarnos de forma similar en el futuro. Así, entonces, la motivación abarca una serie de procesos entrelazados entre impulsos y deseos para el dominio de la comprensión y la aplicación de las intenciones conscientes. Mientras una explicación completa de la emoción incluye una referencia interactiva de los sentimientos propios y ajenos. Así el instinto, así el aprendizaje. La experiencia del sentir y el pensar son obviamente distintos y tienen facultades muy diferentes, mientras que su paradoja radica en que los mecanismos emocionales y motivacionales son difícilmente de desentrañar en los encuentros sociales.

Así, por ejemplo, la distinción entre una sensación asociada por un deseo por la comida (el hambre) y la motivación básica subyacente del comer (el apetito), son complejas interacciones entre variables organísmicas y ambientales de control, que no solo dependen de un registro de la necesidad de alimentos, sino también de las convenciones culturales acerca de la frecuencia del comer como estímulos externos que activan las sensaciones correspondientes (el hambre~el apetito). O, por ejemplo, una situación interpersonal que se deriva directamente de los resultados del desempeño y las reacciones de la audiencia acerca de nuestro éxito o fracaso, según la cual, dicha situación depende crucialmente de cada situación cognitiva y de la comprensión cultural derivada de los modos aceptables de interacción. Otro ejemplo estaría en la visión general de la teoría y la investigación sobre el estrés y el afrontamiento, según la cual, el estrés puede ser visto como un fenómeno psicobiológico que exige una evaluación de la situación que supera los recursos disponibles y desencadena una respuesta fisiológica generalizada de alarma que puede causar daño al organismo si persiste (emoción~sentimiento), mientras que en situaciones psicológicamente desagradables se activan los sistemas biológicamente diseñados para resistir las amenazas físicas graves (motivación) en un supuesto de tensión o presión laboral que informa de un exceso de trabajo; y, por tanto, son las emociones asociadas a episodios de estrés las que nos pueden llevar a descuidar nuestro bienestar al comer mal o dormir peor, por ejemplo. Así, pues, en los procesos de afrontamiento, la naturaleza del estresor varía en función de si la situación estresante se percibe como controlable o incontrolable. En consecuencia, los factores estresantes diferentes tienden a evocar diferentes tipos de respuestas.

De ahí, que cuando es una acción controlable, el organismo está diseñado para corregir los aspectos de la situación estresante (centrada en los prblemas de adaptación), mientras que cuando es incontrolable, la gente puede ser capaz de trabajar sólo en sus relaciones afectivas y tratar de sentirse mejor consigo mismo (centrado en la emoción de afrontamiento). Quiere decirse, que la emoción centrada en las estrategias de afrontamiento es un buen ejemplo de un fenómeno de motivación que se dirige específicamente en la regulación del afecto y suele estar determinado por un número relativamente de alto nivel de los procesos psicológicos basados en la intencionalidad y la deliberación (Weiner, 1992; Plutchik, 1994; Parkinson, 1995). Para resolver este dilema de los fenómenos de tensión se pone el énfasis principal en cómo hacer frente a la reevaluación de la propia persona que ha sufrido una situación estresante complementada por el apoyo social al individuo, que pueden aliviar los efectos negativos de las exigencias ambientales. No obstante, algunas formas de limitación de la situación simplemente no puede ignorarse o sean fáciles de tratar por la acción personal, por lo que se requiere ponerse en manos de un experto. De ahí que muchas personas en la sociedad contemporánea terriblemente estresante carecen del espacio psicológico de maniobra y se ven atrapados en la trampa institucional de la que no hay ninguna ruta de escape obvio.

1. EVALUACIÓN

Siempre que te pregunten si puedes hacer un trabajo, contesta que sí y ponte en seguida a aprender cómo hacerlo

Franklin Delano Roosevelt

El componente más cercano al núcelo del síndrome emocional es la evaluación ante el propio sujeto o ante el psicólogo. La evaluación es el proceso mediante el cual se interpreta el significado personal del encuentro actual con el medio ambiente (Smith y Lazarus, 1993). La evaluación determina en gran medida la calidad y la intensidad de la emoción experimentada que tiene implicaciones directas para la motivación. En la medida en que la evaluación es un proceso cognitivo, las emociones están estrechamente relacionadas con las cogniciones (pensamiento). Más, desde el punto de vista intuitivo y en términos de la tricotomía de las operaciones mentales (en el ser humano hay tres cerebros: reptiliano, límbico y neocórtex), se presenta un panorama general de la psicología de la emoción.

2. PSICOLOGÍA DE LA EMOCIÓN

Las emociones van acompañadas de tendencias de acción, impulsos o motivaciones que van a cambiar o interrumpir nuestro plan“.

La emoción es el plan que es supervisado por la motivación. Si la emoción produce o da como resultado una motivación positiva, el plan sigue la misma trayectoria. Y el plan cambiará su trayectoria cuando y sólo cuando la motivación engendre o de lugar a una emoción negativa. De ahí que se diga que la emoción es el precursor de la motivación y que las emociones sirven para premios o castigos de la conducta motivada. Así, por ejemplo, si te sientes cansado en un momento dado del día, no te sientes motivado para hacer algo concreto y dicha sensación se traduce en “no estar a la altura de las circunstancias“.

Puede decirse entonces que tanto la motivación como la emoción tienen una misma raíz latina (movere). Este vínculo entre motivación y emoción también puede ayudar a superar las trabas u obstáculos que a diario nos encontramos en el camino. Y ya se habla de “sacar fuerzas de flaqueza“. Por tanto, todo llega a través del convencimiento. Si te convences que puedes, lo harás; cualquier cosa que te propongas en la vida.

Tienes el derecho a pensar y esto es básicamente la combinación entre motivación y emoción. Si te ofreces recompensas que te motiven, como una cucharada de mermelada cuando algo te sale bien, dispones de una habilidad que reconoce el cambio en tu estado de ánimo. Más no todo se debería cambiar, toda vez que si te encuentras bien no es necesario modificar el plan. También puedes encontrar la recompensa en un trabajo bien hecho. Con motivación, rindes el doble; o, lo que es lo mismo, obtienes la tarea en la mitad de tiempo que tomaría sin motivación para hacerlo.

A veces puedes estar equivocado; entonces ya buscas un punto de equilibrio donde halles la energía necesaria para hacer las cosas que te gustan y obtendrás que no es tan malo hacer lo que tenías pensado que iba a ser. De los ejemplos anteriores, sobre las sensaciones (el hambre~el apetito; la situación interpersonal del éxito~fracaso; el estrés~el afrontamiento) podemos sacar unas primeras conclusiones por lo que a la psicología de la emoción~motivación se refiere:

Una, la motivación te impulsa a alcanzar tu meta (sabes lo que quieres y por qué lo quieres) y todo lo que necesitas hacer es ir sobre la búsqueda de formas de utilizar tu motivación para alcanzar tu meta; es decir, la motivación explica el por qué de cualquier acción tomada por ti. La motivación es impulsada por una necesidad (comer) o un deseo  que se moldea en un comportamiento objetivo específico, y la necesidad le da la dirección.

Dos, somos conscientes de las emociones cuando nos las describen como sentimiento (esto es, cuando la emoción es prolongada en el tiempo). Sentimos emociones y son expresadas físicamente mediante lágrimas, risa, ira, celos, melancolía…, entre muchos. La emoción surge de la percepción, del instinto, del cerebro reptiliano (o supervivencia), y luego se produce una respuesta hormonal a esa percepción en el cerebro límbico. Una hormona es una sustancia química (por ejemplo, adrenalina) secretada en los lípidos corporales, por una célula o grupo de células que ejerce un efecto fisiológico (cuando uno se ríe segrega más adrenalina, lo que potencia la creatividad y la imaginación). Así, puede decirse, que la emoción integra cuatro factores que se integran como parte de un síndrome: uno, la tendencia a actuar; dos, la integridad física o reacción física; tres, evaluaciones cognitivas; y cuatro, movimientos expresivos.

En suma, la motivación está totalmente orientada a objetivos; mientras que la emoción no tiene por qué tener un sentido de existir al ser instantánea, salvo cuando la emoción es persistente y se transforma en sentimiento. No obstante, motivación y emoción son un equipo necesario para ayudarnos a alcanzar nuestra metas. ¿Y cómo se logra ésto?

3. CÓMO FUNCIONA LA INTERCONEXIÓN ENTRE EMOCIÓN Y MOTIVACIÓN

Nada ocurrirá sin transformación personal

Edward Deming

Según los últimos avances de la Neurociencia, la fatiga puede combatirse por la determinación. Es cuando nos damos un moemento de descanso, algo de tiempo libre, una recompensa de algún tipo. Ellos se convierten en factores de motivación para terminar el trabajo con mayor celeridad y precisión, que si continuamos imbuídos en la fatiga. Si trabajamos cincuenta minutos y descasamos diez, el resultado final es que eres feliz y te encuentras en paz, dos emociones vinculadas a tu determinación del descanso y de motivación para hacer bien el trabajo. Lo que se traduce en tu capacidad para guiar tu motivación en la dirección correcta para bien el trabajo. La motivación puede ser interna o externa y el estímulo proporcionado por la emoción que te rodea requiere de una evaluación para aprender a levantarte y seguir adelante, ya sea consciente, inconsciente o por mero hábito o costumbre: esta evaluación es requerida antes de tomar alguna acción o decisión específica.

La emoción se entrelaza con la motivación, biológicamente: te sientes motivado por “algo” para sonreír o reír (emociones positivas). Las emociones negativas (ira, miedo, tristeza) pueden o no recibir motivación para seguir adelante. Así, por ejemplo, es mejor escuchar una música relajante tras una estresante jornada de trabajo. Se puede decir que la emoción y la motivación comparten una cierta afinidad entre sí y ambas se condicionan mutuamente en nuestro día a día. A veces somos conscientes de estos hechos o a veces tendemos a pasarlos por alto; y depende del control de tus emociones por la motivación para no dejar que aspectos negativos influyan en tu vida y aprendes a convertirlos en positivos para levantarte cada vez que caigas: lo único que te tienes que decir “yo puedo”, “yo sé”, “yo sé por qué”; con estas palabras positivas tomas acciones decisivas, concretas y bien pensadas, lo que te dará los resultados positivos deseados y traerá una sonrisa a tu faz.

Bien encauzados, la motivación (estímulos) y la emoción (comportamiento) son los principales factores de una vida en prosperidad y felicidad familiar, social, personal, profesional y empresarial.

¡Un cordialísimo saludo para todos y para todas, desde el respeto hacia el respeto!

¡Muchísimas gracias por vuestra inestimable atención!

RICARDO M. TÄLERO

Consultor Internacional
Socio Profesional de AECOP
Coach Empresarial
Entrenador de Inteligencia Emocional
Miembro de Jurist of the World

Socio Director de JCA CONSULTORES

Abogado de Empresa
MBA in Law
Doctorando en Derecho

 





ADDENDA 4. CARACTERÍSTICAS DE LA PERSONA EMOCIONALMENTE INTELIGENTE

25 07 2011

DESCRIPCIÓN Y DESARROLLO DE LAS CARACTERÍSTICAS DE LA PERSONA EMOCIONALMENTE INTELIGENTE

Lista reproducción [Pensamiento divergente]

Como hemos quedado el pasado miércoles, hoy toca el tema “CARACTERÍSTICAS DE LA PERSONA EMOCIONALMENTE INTELIGENTE” al tiempo que alcanzamos las 675 lecturas (hits), mientras dejamos para el próximo miércoles el tema de la “Relación entre Emoción y Motivación” (ADDENDA 5). Por tanto, a continuación se nombran y describen características, que tienen o pueden desarrollar las personas emocionalmente inteligente (citadas en “La Educación de la Inteligencia Emocional” Ibarrolla, B, [s.f]).

1. Actitud positiva: resalta los aspectos positivos por encima de los negativos; valora más los aciertos que los errores, más las cualidades que los defectos, más lo conseguido que las insuficiencias, más el esfuerzo que los resultados, busca el equilibrio entre la tolerancia y la exigencia.

2. Reconoce los propios sentimientos y emociones.

3. Se siente capaz de expresar sentimientos y emociones: tanto las consideradas positivas, como las consideradas negativas necesitan ser canalizadas a través de algún medio de expresión la persona o ente sabe reconocer el canal más apropiado y el momento oportuno.

4. Es capaz de controlar sentimientos y emociones: sabe encontrar el equilibrio entre expresión y control. Sabe esperar, tolera la frustración y es capaz de demorar gratificaciones.

5. Es empática: se mete con facilidad en la piel del otro, capta sus emociones aunque no las exprese en palabras sino a través de la comunicación no-verbal.

6. Es capaz de tomar decisiones adecuadas: el proceso de toma de decisiones integra lo racional y lo emocional. La emoción impide a veces la decisión. Es importante darse cuenta de los factores emocionales presentes en cada decisión de cara a que estas sean apropiadas.

7. Tiene motivación ilusión e interés: todo lo contrario a la pasividad, al aburrimiento o la desidia. La persona es capaz de motivarse ilusionarse por llegar a metas e interesarse por las personas y las cosas que le rodean.

8. Autoestima adecuada: sentimientos positivos hacia sí misma y confianza en sus capacidades para hacer frente a los retos que se encuentre en la vida.

9. Sabe dar y recibir.

10. Tiene valores que dan sentido a su vida.

11. Es capaz de superar las dificultades y frustraciones aunque hayan sido muy negativas.

12. Es capaz de integrar polaridades: lo cognitivo y lo emocional, el hemisferio derecho y el izquierdo, soledad y compañía, tolerancia y exigencia, derechos y deberes.

Por lo que se pueden estructurar, así:

Características básicas y propias de la persona emocionalmente inteligente:

  • Poseer suficiente grado de autoestima
  • Ser personas positivas
  • Saber dar y recibir
  • Empatía (entender los sentimientos de los otros)
  • Reconocer los propios sentimientos
  • Ser capaz de expresar los sentimientos positivos como los negativos
  • Ser capaz también de controlar estos sentimientos
  • Motivación, ilusión, interés
  • Tener valores alternativos
  • Superación de las dificultades y de las frustraciones
  • Encontrar equilibrio entre exigencia y tolerancia.

Por lo que cabe desarrollarlas:

1. Actitud Positiva: Las personas con actitud positiva hacen hincapié más en los aspectos positivos que en los negativos, más cualidades que defectos, más los pequeños éxitos que los fracasos, y todo ello sin dejar de ser conscientes de las propias limitaciones y las de los demás. De nada ayuda tener metas sin la confianza de que podemos lograrlas. Una persona negativa siempre encontrará razones para no tener éxito. Por lo que es importante tener valores alternativos. Hay que recordar que los animales también tienen inteligencia emocional. Los delfines tienen incluso inteligencia cognoscitiva. Son los valores lo que separa a los hombres de los animales. Y, por supuesto, no hay éxito sin perseverancia, esto es, la superación de las dificultades y de las frustraciones. “Las carreras se ganan con tesón”, dice la moraleja de la conocida fábula de Esopo sobre la liebre y la tortuga. Y fundamentalmente, encontrar el equilibrio entre exigencia y tolerancia, lo que significa resaltar los aspectos positivos por encima de los negativos; valoran más los aciertos que los errores, más las cualidades que los defectos, más lo conseguido que las insuficiencias, más el esfuerzo que los resultados.

2. Reconocer las propias emociones y sentimientos: El conocerse a uno mismo, no es un proceso fácil ni corto, aún así reconocimiento de las propias emociones, sentimientos, es esencial para el desarrollo de la inteligencia emocional. Recordemos que saber en todo momento cual es exactamente nuestro sentir es la base de la inteligencia emocional. Reconociendo estas emociones podemos guiar nuestros movimientos.

3. Capacidad para expresar sentimientos y emociones: Tanto los positivos como los negativos, para ser canalizadas a través de algún medio de expresión. La persona emocionalmente inteligente sabe reconocer el canal más apropiado y el momento oportuno. Esto es fundamental. De nada sirve saber lo que sentimos, si no logramos controlarlos. Si no das rienda suelta a tus emociones nadie sabrá cuáles son tus ilusiones. Ya que los sentimientos expresados, suelen ser sentimientos curados. Aún así la persona emocionalmente inteligente es capaz de reconocer y emplear la mejor manera de expresar sus emociones y el momento oportuno para ello.

4. Capacidad para controlar sentimientos y emociones: Aristóteles dijo: «Enfadarse es fácil, todo el mundo puede hacerlo; enfadarse con la persona adecuada, por el motivo oportuno, con la intensidad correcta, eso, amigo mío, ya no es tan fácil». Hay veces que hay que saber demorar la expresión de las emociones para su mejor control. Lo que se traduce en saber encontrar el equilibrio entre expresión y control, saber esperar, tolerar la frustración y ser capaz de demorar las gratificaciones.

5. Empatía: El tópico “ponerse en el lugar del otro”, o conectar con las emociones de los otros, significa que la persona empática, es capaz de identificar y comprender las emociones de los demás ya sean expresadas tanto por el lenguaje verbal como con el no verbal (mirada, tono de voz, gestos faciales,…). La empatía es comprender los sentimientos de los otros, meterse con facilidad en la piel del otro, captar sus emociones. La inteligencia emocional involucra el manejo de sentimientos, propios y ajenos, para saber manejar las situaciones. Si no aplicamos la empatía, no podemos reconocer las emociones de las otras personas.

6. Ser capaz de tomar decisiones adecuadas: El proceso de toma de decisiones integra lo racional y lo emocional. La emoción impide a veces la decisión. Es importante darse cuenta de los factores emocionales presentes en cada decisión de cara a que estas sean apropiadas. Para tomar una decisión adecuada es necesario integrar lo racional y lo emocional. Ya que bien la emoción por un lado puede turbar nuestra capacidad de decisión, y bien la razón por otro, puede ocultar lo que el mensaje emocional pueda estar transmitiendo.

7. Motivación, ilusión, interés: Estos tres elementos son los que nos ayudarán a establecernos metas y objetivos que cumplir. Todo lo contrario a la pasividad, al aburrimiento o la desidia. La persona es capaz de motivarse ilusionarse por llegar a metas e interesarse por las personas y cosas que le rodean. Motivación y emoción, como diversos expertos han investigado están estrechamente relacionados, ya que suscitar ilusión o interés por algo o alguien es un factor de motivación que ayuda a sentirse bien, a desarrollar emociones positivas. La persona emocionalmente inteligente, es capaz de motivarse, ilusionarse, interesarse,… en lo que le rodea.

8. Autoestima: Poseer suficiente grado de autoestima, o sea, aquellos sentimientos positivos hacia si misma y confianza en sus capacidades para hacer frente a los retos que se encuentre en la vida. De hecho, el amor propio nos lleva a superarnos, nos da seguridad, nos hace sentirnos valiosos y dignos de triunfo y éxito. La persona emocionalmente inteligente, conoce sus puntos fuertes y débiles, posee sentimientos positivos hacia sí mismo y tiene confianza en sus propias capacidades.

9. Saber dar y recibir: Dar y recibir es una forma de aprender, por eso hay que ser generosos para dar (sonrisas, miradas, caricias,…), pero también para recibir. Es importantísimo saber que también hay que dar. Evitar el egoísmo ayuda en la solución de conflictos. Para más información podemos leer “la regla de oro”.

10. Ser capaz de superar dificultades y frustraciones: Tener un grado alto de resiliencia, también llamada resistencia, definida como la capacidad de superarse aunque se hayan vivido experiencias altamente negativas. Ser capaz de integrar polaridades: lo  cognitivo y lo emocional, el hemisferio derecho y el izquierdo, soledad y compañía, tolerancia y exigencia, derechos y deberes.

En suma, ser persona emocionalmente inteligente implica reconocer que los seres humanos desarrollamos más unas cualidades que otras y que somos compatibles en la medida que lo deseemos. El desarrollo de las funciones de cada hemisferio propicia capacidades diferentes y las emociones humanas forman parte de un mundo afectivo y tienen una función fundamental: las emociones tienen una función adaptativa de nuestro organismo a lo que nos rodea e involucran cogniciones, actitudes y creencias que usamos para valorar una situación concreta, influyendo en el modo en que se percibe una situación. Y dado que la emoción es un estado afectivo que experimentamos, una reacción subjetiva al ambiente que viene acompañada de cambios orgánicos, fisiológicos, endocrinos y electroestáticos, de origen innato, influidos por la experiencia, puede decirse que la emociones se refieren a un estado que sobreviene súbita y bruscamente, en forma de crisis más o menos violentas y más o menos pasajeras. No olvidemos que la amígdala, que se encuentra en la arte media del cerebro, guarda el recuerdo de las emociones y nos ayuda a reaccionar aún antes que pensemos, ordenando a ciertas glándulas que generen hormonas que nos permiten distinguir entre peligros reales y simbólicos; esto es, la amígdala se apodera de todo el cerebro racional y no permite racionalizar la situación real: ejemplo de ataque amigdalar es una democión muy profunda, que produce una reacción fisiológica, un detonador o disparador, una reacción automática inapropiada y excesiva asociada a una sensación de arrepentimiento posterior.

En definitiva, una persona emocionalmente inteligente tiene dos competencias: una competencia personal, que incluye la motivación (de logro, de compromiso, iniciativa, optimismo), la autoconciencia (conciencia emocional, valoración adecuada de uno mismo, confianza de uno mismo) y la autorregulación (autocontrol, confiabilidad, integridad, adaptabilidad, innovación); y una conciencia social, que incluye la empatía (comprensión de los demás, orientación hacia el servicio, aprovechamiento de la diversidad, conciencia política) y las habilidades sociales (influencia, comunicación, liderazgo, catalización del cambio –reconocer la necesidad de cambiar y eliminar barreras, desafiar el status quo y reconocer la necesidad del cambio, promover el cambio y conseguir que otros hagan lo mismo, participar en la modelación del cambio de los demás-, resolución de conflictos, colaboración y cooperación –equilibrar el centrarse en la tarea con la atención a las relaciones, colaborar y compartir planes, información y recursos, promover un clima de amistad y cooperación, buscar y alentar las oportunidades de colaboración, habilidades de equipo –alentar cualidades grupales como la responsabilidad, la capacidad y la voluntad, despertar la participación y el entusiasmo, consolidar la identidad grupal, el espirit de corps y el compromiso, cuidar al grupo y su reputación y compartir los méritos-, establecer vínculos –cultivar y mantener amplias redes informales, crear relaciones mutuamente provechosas, establecer y mantener el rapport, crear y consolidar la amistad personal con las personas de su entorno). En fin, si sabemos utilizar adecuadamente el ser una persona emocionalmente inteligente, estaremos en condición de alcanzar las metas que nos proponemos. Se trata, simplemente, de ser una persona capaz de mantener el control y la calma ante situaciones y personas emocionalmente fuera de control, así como controlarse a sí misma. Una persona emocionalmente inteligente ejerce un alto nivel de influencia, transmitiendo confianza, entusiasmo, seguridad y respeto, al tiempo que su palabra seduce, es congruente con lo que dice y con lo que hace y su forma de pensar es positiva y está orientada a la solidaridad. Por lo demás, una persona emocionalmente inteligente cuida mucho el modo y la forma de comunicarse, escuchando activamente, dejando hablar y teniendo en mente siempre la opinión de los demás; son personas empáticas y son capaces de poner límites ante situaciones o conductas inadecuadas, de forma constructiva y sin dañar la autoestima de las personas; y toman decisiones teniendo en cuenta el contenido racional y el componente emocional que acompañan a todas las decisiones.

¡Muchísimas gracias a todos ya todas por vuestra inestimable atención!

¡Desde el respeto hacia el respeto, un cordialísimo saludo para todos y para todas!

RICARDO MARÍN TÄLERO

ENTRENADOR DE INTELIGENCIA EMOCIONAL

Barcelona, lunes 25 de julio de 2011 – 02:11:23 horas.





ADDENDA 3. LA ASERTIVIDAD

20 07 2011

LA NEGOCIACIÓN ASERTIVA

Resulta empático superar ya los 600 hits en vuestra página de Inteligencia Emocional (a propósito, hoy 20/07/2010 es el lanzamiento oficial de mi investigación sobre Neurogénesis) que, como sabéis, hemos intitulado “EL ÁNFORA DE FELICIDAD” (teniendo en cuenta que apenas hemos publicado sólo las últimas dos entradas en Facebook o Myspace, de las 18 entradas que hasta la fecha de hoy se compone el blog, que desde sus comienzos sólo publica los lunes y miércoles de cada semana). Muchísimas gracias a todos y a todas por estar ahí (no olvido actualizar las distintas pestañas de que se compone el blog, de cara a septiembre). Pues resulta entrañable, el que habláramos precisamente de empatía la última vez (el pasado lunes). Recordemos ahora, entonces, que la empatía es la identificación mental y afectiva de una persona con el estado de ánimo de otra. En términos coloquiales, la empatía es ponerse en el lugar del otro, escuchar antes que hablar, reconocer los sentimientos individuales de cada uno, en el otro. Más como hoy toca hablar de asertividad, que es prácticamente lo contrario a empatía, o al menos la primera etapa de la asertividad donde reconocemos sentimientos ajenos, hemos de cambiar el “chip” al tiempo que dejamos para el próximo lunes las “Características de la persona Inteligente Emocionalmente” (Addenda 4).

No obstante, al final de la última entrada, la del lunes pasado sobre empatía, tuvimos ocasión de exponer un video sobre tener o no asertividad en la vida. Y comprendimos entonces que tener asertividad en la vida es no dejarse manipular y hacer valer nuestros propios derechos con respeto y cortesía. En la misma línea, hoy ofrecemos un video que nos enfoca la asertividad desde el prisma de la psicología. Es interesante este otro video porque nos enseña a valorar los comportamientos asertivos, que permiten comprender, entender y actuar ateniéndonos a la lógica y al sentido común; y sobre todo, es importante este video porque nos indica cuáles son las técnicas asertivas. No dejéis de verlo, os lo recomiendo; se llama “asertividad-psicologia” y nos introduce en el concepto de asertividad.

1. ¿Qué es la asertividad?

Así, pues, comencemos por definir la asertividad: La palabra asertivo, de aserto, proviene del latín assertus y quiere decir “afirmación de la certeza de una cosa“; de ahi, que se pueda deducir que una persona asertiva es aquella que afirma con certeza (wikipedia). Coloquialmente, la asertividad es aquella habilidad personal que nos permite expresar de forma adecuada nuestras emociones frente a otra persona. Es decir, la asertividad define la capacidad de decir “NO” de manera natural, espontánea, sin generar tensión y sin deteriorar la relación con la otra parte. En terminos concretos, la asertividad es ajuste (como se ajusta la tapa a la botella de agua, que es una técnica simple).

2. Técnicas simples y precisas para entrenarse en asertividad

Entiendo que tu… Pero yo… ¿Qué te parece si…? Es la fórmula mágica de una persona asertiva, esto es, reconocer en primer lugar los sentimientos de los demás (Entiendo que tu… ), dar tu opinión (Pero en mi opinión pienso que sería factible…) y buscar una solución juntos (¿Qué te parece si…?). Sin ser agresivo ni pasivo ante un conflicto. Esto es un entrenamiento para llevar a cabo los viernes culturales, en aquellos conflictos que pueden surgir incluso en la vida cotidiana de la pareja.

Lista de reproducción

Estas técnicas y reglas para desarrollar la asertividad, se basan en atreverse a mostrase tal cual somos y en no mostrarnos como deseamos nos vean los demás (ya que esto crea ansiedad). Paradójicamente, como resulta comprensible, la asertividad reduce notablemente la ansiedad. La estrategia a seguir es enfrentar y superar nuestros propios límites, los que nosotros nos imponemos y no los que nos impongan los demás, pues cada uno soporta su propio límite que conoce mejor que nadie. Sólo así ententemos la esencia de la asertividad: es lanzarse y atreverse en libertad, expresando nuestros entimientos de forma clara, porque sabemos que lo estamos haciendo de forma adecuada, con respeto y para que nadie se pueda ofender.

Llegados a este punto, sabemos que asertividad es salir al encuentro del otro, haciendo cumplidos, haciendo y aceptando quejas. Otro claro ejemplo de asertividad es la negociación: la preparación de la negociación, como primera fase (Entiendo que tu…); pensar en la estrategia que tenemos que ofrecer (Pero yo…); y, finalmente, hacer la negociación propiamente dicha mediante el diálogo (¿Qué te parece si…?). Resulta más significativo, sobre las técnicas y reglas para el desarrollo de la asertividad, aquellas que expone la página psicoterapeutas que, por su importancia aclaratoria, reproducimos en lo concierniente al tema que nos ocupa por lo que al ejemplo de negociación asertiva se refiere: 

Fase de preparación

Para poder conseguir cualquier cosa tenemos que saber como hacerlo y para ello hay que prepararse. Ir a un encuentro sin tener una mínima guía de comportamiento, cuando, además, no somos negociadores experimentados, nos expone a no lograr para nada los objetivos que perseguimos. Por tanto hay que preparar lo que se va a decir y a hacer en la negociación cara a cara con el otro.
Dentro de la preparación habría que distinguir dos subfases. La primera de preparación personal para evitar caer en la pasividad o en la agresividad y la segunda de preparación del diálogo que vamos a plantear al otro.

Fase de preparación personal

Se trata de una fase previa, necesaria para
Tener muy claros los objetivos que perseguimos en el encuentro. Es lo que nos motiva  a la negociación. Cuando negociamos tenemos que tener la vista puesta en nuestros objetivos. Hay algunas cosas que nos pueden distraer de ellos y hacernos fracasar. Por ejemplo, nuestra emoción. No podemos confundir la emoción con el objetivo. Nos gustaría quedar bien, pero normalmente ese no es el objetivo. Nos gustaría machacar al otro, pero así no lograremos lo que realmente queremos. Nos gustaría que el otro reconociese que tenemos razón y que él estaba equivocado, pero nos tenemos que preguntar si ese es nuestro objetivo o si así solamente conseguiremos una recompensa de tipo emocional, mientras que nuestro objetivo se pierde. No hay que olvidar la máxima: “lo que cuenta son los hechos y no las palabras”. Si nos explayamos y nos descargamos emocionalmente puede que hayamos conseguido una recompensa a corto plazo, pero la pregunta que tenemos que hacernos es si hemos conseguido nuestros objetivos.
Hay que huir de juicios de intenciones. Si juzgamos las intenciones de la otra persona y nos basamos en ellas para plantear la relación con el otro, corremos el riesgo de contestar y reaccionar a las intenciones que pensamos que tiene el otro y perdemos de vista nuestros objetivos. Así podemos llegar a ser agresivos o a ser pasivos. Si nos han hecho algo que nos ha dolido y pensamos que lo ha hecho con buenas intenciones, podemos estar tentados de dejarlo pasar y no decir nada. Si juzgamos que lo ha hecho con mala intención, vamos a atacar su “maldad” y no los hechos y seremos agresivos. En una negociación no se trata de agredir y someter al otro, aunque lo veamos como un rival. Hay que darle una salida, más o menos airosa porque si no se revolverá contra nosotros. Querer que nos reconozca lo equivocado que está y se someta completamente a nuestros deseos puede ser un objetivo emocional, que compense la humillación que hemos sentido, pero ¿es realmente nuestro objetivo? Sí tenemos que intentar entender qué cosas son las pueden motivar al otro para hacer lo que nosotros queremos que haga.
Tenemos que pensar en cómo crear la oportunidad de la negociación. Si es algo pendiente desde hace mucho tiempo y que queremos abordar, hay que buscar al otro y plantear un tiempo y un espacio en el que se pueda dar la negociación. Es lo primero que tenemos que conseguir del otro. Si ello no se consigue, no es posible hacer la negociación. En muchas ocasiones no hay que buscar la oportunidad, es la propia situación en la que se genera el problema. Pero en ella nos puede ocurrir que cuando el otro se va es cuando se nos ocurre aquello (que) teníamos que haber dicho. Recuerda: Siempre hay una segunda oportunidad aunque haya que crearla. Crear la oportunidad es buscar al otro y plantear, aunque sea por enésima vez, el tema que nos ocupa. Cualquier frase introductoria como decirle, “de lo que hablamos ayer me gustaría comentarte algo” o frases parecidas para iniciar la conversación son ayudas inestimables para crear la oportunidad.
Con los objetivos claros podemos controlar nuestra agresividad y motivarnos para dejar de ser pasivos, con la oportunidad creada y el entendimiento de lo que el otro espera podemos preparar el momento concreto de la negociación.

Preparación del diálogo

Sin perder de vista que lo importante es lo que hagamos y lo que decimos solamente puede ser una guía para que el otro sepa cuales van a ser nuestros siguientes pasos, tenemos que preparar aquello que vamos a decirle. El diálogo que tengamos con él tiene que cumplir los siguientes requisitos para ser un diálogo asertivo:

  1. Describir los hechos concretos. Se trata de poner una base firme a la negociación, en la que no pueda haber discusión. Cuando describimos hechos que han ocurrido el otro no puede negarlos y así podemos partir de ellos para discutir y hacer los planteamientos precisos. En este punto es donde más tenemos que evitar hacer los juicios de intenciones. No se trata de decir “eres un vago” sino decir, “vengo observando que te levantas desde hace ya varias semanas a la hora de comer”. Diremos me has dicho 10 veces “no sirves para nada” en lugar de “me quieres denigrar y hundir” (juicio de intenciones.)
  2. Manifestar nuestros sentimientos y pensamientos. Es decir comunicar de forma contundente y clara como nos hace sentir aquello que ha ocurrido y que juicio moral o de pensamiento nos despierta. Es el momento de decir “estoy hasta las narices de esta situación y no la soporto más”, o “me he sentido humillado y denigrado”. Hay que recordar que no se trata de que el otro lo encuentre justificado o no. Le puede parecer desproporcionado, o injusto, o… pero es lo que nosotros sentimos y tenemos derecho a hacerlo así, no aceptaremos ninguna descalificación, defenderemos nuestro derecho a sentirnos tal y como le decimos. Le estamos informando, no le pedimos que nos entienda o nos comprenda, por eso no puede descalificarnos ni aceptaremos críticas a nuestros sentimientos, emplearemos la técnica del banco de niebla combinado con el disco rayado (ver más abajo.)
  3. Pedir de forma concreta y operativa lo que queremos que haga. No se trata de hablar de forma general o genérica, “quiero que seas más educado”, “quiero que me respetes” “quiero que no seas vago”; sino que hay que ser concreto y operativo: “quiero que quites los pies de mi mesa”, “quiero que cuando hablo me mires a los ojos y contestes a lo que te pregunto”, “quiero que estudies tres horas diarias”. Son conductas concretas que el otro puede entender y hacer.
  4. Especificar las consecuencias. Es decir, aquello que va a ocurrir cuando haga lo que se le ha pedido. Se le podría plantear también las consecuencias que tendrá para él no hacerlo, pero es preferible especificar lo que va a obtener de forma positiva. De otra manera lo que planteamos es un castigo y los castigos son mucho menos efectivos que los premios o refuerzos. Muchas veces se trata solamente de una forma de presentación, hay que tener en cuenta que frecuentemente algo que puede ser planteado como un castigo, si no lo hace, se puede ver  como algo positivo si lo hace. “Si no lo haces tendrás un castigo” se puede convertir en “Si lo haces evitarás que haga lo que no quiero hacer que es lo que supone un castigo para ti, que es algo que, por supuesto, yo tengo que hacer para ser consecuente con mis objetivos y los sentimientos que ya he expresado” (negrita nuestra).

Ensayo

Lo que se ha preparado, preferentemente por escrito, se tiene que ensayar hasta aprendérselo de memoria. Cuando vamos a un examen nos ponemos nerviosos y se nos olvidan muchas cosas, puede pasarnos lo mismo en este caso y por eso hay que aprendérselo de memoria.
Si la situación nos causa alguna ansiedad, es una razón más para el ensayo. Cuando nos imaginamos la situación de la negociación nos estaremos exponiendo a ella en la imaginación y al menos cuando pensemos en hablar con el otro no nos pondremos nerviosos y comenzaremos nuestra negociación en mejor posición anímica. Si nos ponemos nerviosos podemos acogernos al diálogo que hemos preparado en la seguridad de que vamos a expresar nuestros deseos de forma completa. Cuando la ansiedad es demasiado grande hasta el punto de que nos impide expresar nuestros deseos, hemos de plantearnos una estrategia para superarla. En este enlace puedes encontrar las formas en las que la psicología cognitivo conductual ayuda a superar la ansiedad y en este otro enlace un curso para enfrentar y superar los límites que nos imponen nuestras ansiedades y nuestros miedos.

Ejecución

En la fase de ejecución hay que tener en cuenta algunas técnicas básicas que nos permiten llevar a cabo lo que hemos preparado. No hay que olvidar nunca que nuestros objetivos están plasmados en el diálogo que hemos preparado y que nuestra meta inmediata es decirlo. No se trata de contestar a todas las digresiones que nos hagan, no es necesario ser rápido y agudo para poder responder de forma inmediata a todo lo que nos digan. Se trata de emplear la técnica del banco de niebla, que también se llama aceptar en principio, seguida de la del disco rayado.
La forma de hacerlo es diciendo que “puede que lleves razón; pero…” (banco de niebla) lo que yo quiero decir es que..“  y se sigue con el diálogo en el punto en el que fuimos interrumpidos o repitiéndolo desde el principio (disco rayado.) Puede parecer muy limitado y que vamos a hacer el ridículo, pero es sorprendente lo efectivo y natural que resulta. Si saca otros temas, también importantes, no perdamos de vista nuestro objetivo, tenemos que acabar con lo que ha motivado la negociación para poder seguir más tarde con lo que acaba de plantear: en ningún momento hay que perder de vista nuestro objetivo, plasmado en el diálogo preparado.

Ejemplos

PRACTICA

Situación 1:

Un amigo acaba llega a cenar, pero una hora más tarde de lo que había dicho. No ha llamado para avisar que se retrasaría. Estás irritado por la tardanza. Tienes estas alternativas:
1.      CONDUCTA PASIVA. Saludarle como si tal cosa y decirle “Entra la cena está en la mesa”.
2.      CONDUCTA ASERTIVA. He estado esperando durante una hora sin saber lo que pasaba (hechos). Me has puesto nervioso e irritado (sentimientos), si otra vez te retrasas avísame (conducta concreta) harás la espera más agradable (consecuencias).
3.      CONDUCTA AGRESIVA. Me has puesto muy nervioso llegando tarde. Es la última vez que te invito.

Situación 2:

Un compañero de trabajo te da constantemente su trabajo para que lo hagas. Decides terminar con esta situación. Puedes crear la situación preguntándole como lleva su trabajo o esperar a que él la cree cuando te pida otra vez a le ayudes haciéndole algo.  Las alternativas podrían ser:
1.      CONDUCTA PASIVA. Estoy bastante ocupado. Pero si no consigues hacerlo, te puedo ayudar.
2.      CONDUCTA AGRESIVA. Olvídalo. Casi no queda tiempo para hacerlo. Me tratas como a un esclavo. Eres un desconsiderado.
3.      CONDUCTA ASERTIVA. Muy frecuentemente me pides que te eche una mano en el trabajo que te asignan, porque no te da tiempo o porque no sabes hacerlo (hechos). Estoy cansado de hacer, además de mi trabajo, el tuyo (sentimientos), así que intenta hacerlo tú mismo (conductas), seguro que así te costará menos la próxima vez (consecuencias).

Situación 3

Vas a un restaurante a cenar. Cuando el camarero trae lo que has pedido, te das cuenta de que la copa está sucia, con marcas de pintura de labios de otra persona. Se trata de llevarse bien con el camarero para que nos sirva bien, pero eso no es un buen servicio, podrías:
1.      CONDUCTA PASIVA. No decir nada y usar la copa sucia aunque a disgusto.
2.      CONDUCTA AGRESIVA. Armar un gran escándalo en el local y decir al camarero que como el servicio es asqueroso nunca volverás a ir a ese establecimiento.
3.      CONDUCTA ASERTIVA. Llamar al camarero y, mirándole a la cara y sonriendo, pedirle que por favor le cambie la copa.

Valorar:

Hechos _________________________________________________

Sentimientos _____________________________________________

Conductas _______________________________________________

Consecuencias ____________________________________________

(Capítulo del libro del Dr. José Antonio García Higuera; Terapia Psicológica en el Tartamudeo, de Van Riper a la Terapia de Aceptación y Compromiso de Editorial Ariel Psicología).

En mi opinión, se consigue más sentándonos a dialogar con las cartas sobre la mesa. En última instancia, la asertividad nos enseña a superar nuestra timidez.

3. Test de Asertividad

Donde hay mucho sentimiento, hay mucho dolor

Leonardo da Vinci

Lo que más odias de mí, es lo que más amarás tras mi muerte

Ricardo M. Tälero

Como colofón, conviene ahora tratar el test de asertividad que mide el comportamiento dinámico en situaciones difíciles o de enfrentamientos, así como el liderazgo, la seguridad y la confianza en uno mismo. De hecho, la confianza en uno mismo es el primer secreto del éxito, es la base de la vida. Generalmente, ganamos la confianza de aquellos en quienes ponemos la nuestra (Livio). Un claro ejemplo de confianza, si se me permite, es la confianza que tenéis depositada en nuestra página que tiene por objeto ofrecer contenido de calidad. No cabe duda que en la superación continua también hay ejercicios para ganar asertividad.

Nuestro lanzamiento al éxito pasa por… la confianza en uno mismo, que es la superación continua de la timidez.

Ricardo M. Tälero

¡Muchísimas gracias a todos y a todas por vuestra inestimable atención!

¡Desde el respeto hacia el respeto, un cordialísimo saludo para todos y para todas!

RICARDO MARÍN TÄLERO

ENTRENADOR DE INTELIGENCIA EMOCIONAL

Barcelona, miércoles 20 de julio de 2011 – 20:31:59 horas.

 





ADDENDA 2. LA EMPATÍA

18 07 2011

EL ARTE DE CONOCERSE A SÍ MISMO A TRAVÉS DE LOS DEMÁS

Tal como quedamos el pasado miércoles, hoy toca desarrollar la empatía, que viene del vocablo griego que significa “sufrimiento, lo que se sufre“, esto es, comprender a los demás cuando miramos más allá de nuestro ombligo, entender a las personas mediante la tolerancia, que es darnos cuenta que todas las personas crecen junto con nosotros en su propio grado de crecimiento. Dejamos un video que explica un poco más este concepto de “empatía”, como comprensión de los demás.

 

Esta comprensión de los demás conlleva a realizarnos mutuamente en un mundo en pleno desarrollo, es decir, un mundo basado en aquella destreza básica de comunicación interpersonal que permite un entendimiento sólido entre las personas a cualquier nivel o estatus social. Quiere decirse, que la empatía es fundamental en la comunicación humana. Como sabemos, la empatía es nuestro radar social que nos lleva aún más lejos en el propio mar de nuestras emociones. Académicamente, es la “capacidad o proceso de penetrar profundamente, a través de la imaginacíon, dentro de los sentimientos y motivos del otro“: es validación o, lo que es lo mismo, pertenecer al Club de la Efectividad, de donde hemos extraído una historia verídica que nos hace comprender mejor aún el concepto de “empatía”:

 “Un rabino, prominente juez de una corte religiosa judía, sufrió un repentino ataque cardíaco en medio de un litigio. Cuando llegó a la sala de emergencias el doctor, quien conocía y respetaba su nuevo paciente, lo examinó mientras el ansioso juez preguntaba acerca de su condición.

“Nada de que preocuparse”, contestó el doctor. “Esto es debido al exceso de trabajo, usted sólo debe descansar”
Al terminar su examen, el personal trajo una camilla con aparatos médicos muy sofisticados, y el juez fue colocado en un equipo donde se mezclaban muchos tubos. Luego, las enfermeras lo llevaron rápidamente por un pasillo hasta una puerta que decía “Sala de Terapia Intensiva – No Pasar”

El rabino no era ningún tonto. Su vocación le hacía analizar a diario situaciones críticas para encontrar la verdad, y preguntó sin más reparo cuando el doctor regresó: “¿Por qué me engaña?”
_ “Usted no está en realidad muy enfermo”, contestó sorprendido el doctor “Pero a diario me enfrento a cientos de preguntas éticas y no tengo respuestas. Pienso que sería bueno tenerlo a mi lado por un tiempo… ¡y así usted podría responder las mías!
_ Entonces ¿por qué estoy conectado a todos estos aparatos?, respondió escépticamente el rabino.
_¿Quiere que una enfermera lo vigile cada minuto? De este modo ella puede ver todo desde su escritorio, además…¿qué diferencia hace para usted?

El juez permaneció en el hospital durante tres semanas, respondiendo bien al tratamiento. Luego de su alta, comentó su experiencia entre sus colegas:
“El doctor me mintió continua y consistentemente”, dijo. “Pero sus mentiras me curaron más que cualquier otra medicina que me suministraron”.”.

 

Empatía significa que alguien se pone en tus zapatos, tu piel o en tu camisa de once varas.

La empatía es poner en común sensaciones y sentimientos, que encauzan los estímulos de una u otra forma más o menos apropiada. Lo que permite razonar acerca de ti mismo, evaluar tus sentimientos y razonar acerca de otras personas no de cara a justificar tus propios deseos, sino de la unidad de pensamiento creativo, objetivo, con grado de exactitud que depende de la profundidad del conocimiento de uno mismo. En otro sentido más amplio, la empatía es la base de la Inteligencia Emocional. Así, por ejemplo, cuando decimos “nuestros alumnos” estamos ofreciendo un pensamiento empático. Este pensamiento empático se lleva a cabo fisiológicamente mediante las “neuronas espejo” (civilización empática) o aquella clase de neuronas que se activan cuando una persona desarrolla la misma actividad (educando) que está observando ejecutar por otro individuo (educador), esto es, la imitación (un niño, por ejemplo, imita el comportamiento del adulto, sus expresiones, gestos y hasta el tono de voz; de ahí la importancia de educar bien, pues como diría Jean Jacques Rosseau, “educad a los niños y no tendréis que castigar a los adultos”) o como suele pasar con el imitador de Elvis Presley o de Michael Jackson.

 

Estas neuronas espejo o empáticas se hallan en el área de broca (área del cerebro humano involucrada en la producción del habla, el procesamiento del lenguaje y la comprensión) y en el lóbulo parietal o corteza parietal (manto de tejido nervioso que cubre la superficie de los hemisferios cerebrales, donde ocurre la percepción, la imaginación, el pensamiento, el juicio y la decisión).

 

                Archivo:Cerebral Cortex location.jpg

El cortex cerebral es la envoltura más externa del cerebro.

Así, si eres una persona empatica siempre te pondrás en el lugar de la otra. La empatía no significa aprobar comportamientos extraños sino simplemente entenderlos y buscar una justificación de por qué la persona actúa así. La empatía es complemento, incluso sin darnos cuenta; es química, potenciar fortalezas y mejorar los aspectos más débiles (como la historia verídica del rabino, que vimos en el Club de la Efectividad); es atracción, es comunicarse eficazmente, actuar debidamente y querer y saber cooperar con otr@; es crear un espacio de bienestar para gestionar acciones, decisiones y comportamientos; es poner dos energías en común; es análisis, lógica, participación, planificación, perseverancia; es receptividad, paciencia e intuición; es sumar. Deseando que seas lo más empátic@ posible de ahora en adelante, te espero el próximo miércoles de esta semana donde trataremos la Asertividad en addenda 3 y aprovecho ahora para dejarte un excelente video sobre el tema del próximo miércoles sobre un tema bien diferente, la asertividad, que a modo de introducción, consiste enno ceder en lo fundamental y ser sincero en lo que es relevante“.

También me llena de inmensa satisfacción que “Los Cuatro Acuerdos” sea el Top Click que abre esta semana.

¡Muchísimas gracias a todos y a todas por vuestra inestimable atención!

¡Desde el respeto hacia el respeto, un cordialísimo saludo para todos y para todas!

RICARDO MARÍN TÄLERO

ENTRENADOR DE INTELIGENCIA EMOCIONAL

Barcelona, lunes 18 de julio de 2011 – 18:58:51 horas.

 





ADDENDA 1. GESTIONAR LOS ESTADOS EMOCIONALES AJENOS

13 07 2011

EL USO ADAPTATIVO DE LAS EMOCIONES 

El mérito no es mío, sino de todas las personas que han creído en mí, y del público que me ha apoyado en todo momento“. Declaraciones de un deportista muy joven que contra todo pronóstico había ganado una importante competición

 

A estas alturas del Curso de Intelugencia Emocional, cuando ya se ha hecho entrega de los diplomas y dado que nos hemos comprometido a continuar escribiendo los lunes y los miércoles “por este mismo canal”, notamos que al referido curso aún le quedan algunas addendas por desarrollar, tal como se desprende del programa inicial:

• ADDENDA 1. Gestionar los estados emocionales ajenos

• ADDENDA 2. Empatía

• ADDENDA 3. Asertividad

• ADDENDA 4. Características de la persona Inteligente Emocionalmente

• ADDENDA 5. Relación entre Emoción y Motivación

• ADDENDA 6. Cómo mejorar la Inteligencia Emocional

Por ende, nuestra intención inicial, en la medida de lo posible, es cubrir esos vacíos a que hemos hecho puntual referencia. Así, pues, tratando de continuar con la trayectoria acostumbrada del curso, según la cual, al último tema “Autoestima”, anterior a los que faltan, le dedicamos 27 páginas (págs. 115-142) de un total de 205, tenemos por delante un reto importante. Sin más preámbulo, abordamos el primero de los temas que faltan:

Gestionar los estados emocionales ajenos

Cuando usted se enfrenta a una situacion difícil, haga una pausa y con honestidad conteste esta pregunta: Estoy encarando esta situación emocionalmente o profesionalmente?

 Suze Orman

 

 Dentro del uso adaptativo de las emociones, comprende ahora el gestionar los estados emocionales ajenos como un apartado compartido con otros temas también interesantes que conviene abordar previamente, como sigue:

EL USO ADAPTATIVO DE LAS EMOCIONES

1. Percibir bien nuestras emociones.

2. Comprender nuestras emociones.

3. Regular nuestros estados emocionales.

3.1. Autocontrol.

3.2. Automotivación.

4. Gestionar los estados emocionales ajenos.

Antes de entrar de lleno al tema, conviene hacer una recapitulación del mismo para situar este apartado dentro de la Inteligencia Emocional que abordamos aquí, por lo que damos algunos conceptos por reproducidos. Como ya hemos mencionado hasta aquí, la inteligencia emocional se puede educar, incluso en el aula, pues la comprensión de la emoción merece una perspectiva psicológica y se enmarca dentro de la perpectiva del sistema educativo en general. La empatía, dentro de la inteligencia emocional, contribuye a los valores dentro de la convivencia mejorando las relaciones interpersonales haciéndolas más satisfactorias y con un alto logro de la calidad de vida; mientras que la inteligencia emocional nos instruye en cómo manejar ese estado emocional positivo y hacerlo habitual. De ahí que las competencias emocionales sigan el Modelo Mayer y Salovey (1997), que es un modelo de habilidad que define inteligencia emocional como un “conjunto de habilidades cognitivas del funcionamiento emocional“. Pero también, indicar que la inteligencia emocional, desde la perspectiva profesional, promociona el bienestar social y personal.

Conviene ahora centrarnos en la comprensión de la emoción desde una perspectiva psicológica. Cabe afirmar, ahora que conocemos a estas alturas del curso qué es inteligencia emocional en el contexto del funcionamiento del cerebro, así como de los componentes del proceso emocional y la elaboración de las emociones, y en aras al desarrollo de las emociones en el sistema educativo, que el uso adaptativo de las emociones de José L. Zaccagnini Sancho, 2008 (reparación emocional) del proceso mental en la toma de redecisión emocional, viene dada por la percepción, valoración y acción de una situación dada, de modo tal que la decisión da lugar a una conducta a través de la emoción, que no es otra cosa que adaptación conductual al medio a fin de alcanzar objetivos personales, culturales, sociales, biológicos y físicos (estados emocionales amplios, variados y de diferentes intensidades de la vida cotidiana como respuestas puntuales a ciertas situaciones o predisposiciones que perduran en el tiempo), conviene centrarnos, decimos, en la comprensión de la emoción.

La comprensión de la emoción

La habilidad de hacer una pausa y no actuar por el primer impulso se ha vuelto aprendizaje crucial en la vida diaria

Daniel Goleman

 

 La expresión de las propias emociones, así como la comprensión de los estados emocionales de los demás, resulta fundamental para descifrar el complejo acercamiento a la comprensión de las emociones, que es un proceso mental que surge a través de la comprensión y que se inicia en la percepción, expresión, reconocimiento y comprensión de las emociones (Hobbson, 1993). En cualquier intervención educativa mínimamente responsable (Zaccagnini, 2002; 2004) se controlan las emociones mediante la educación. Así, las reacciones no siempre responden a reflejos biológicos de supervivencia y los niños aprenden a controlarse a modo a como conocen su cuerpo, al tiempo que se viene desarrollando en los países occidentales desarrollados de lo que el Ministerio de Educación viene tomando nota desde finales del pasado siglo XX, tanto en la vida cotidiana, como en la política, la economía y el arte, y ahora se aplica inminentemente al sistema educativo desde la antigua Grecia, donde las “pasiones” (amor, odio, envidia) eran puestas en el alma por los dioses del Olimpo.

En la Edad Media ello se traduce en resistir y vencer las tentaciones, mientras en la Modernidad se reprimen y en la postmodernidad se comprende y se maneja mejor nuestra calidad de vida. Visto la breve síntesis, muy apretada, de la historia cultural de las emociones, notamos que la razón juega un importantísimo papel instrumental ofreciendo herramientas para decidir los medios adecuados que alcanzan un objetivo determinado. Son condiciones que condicionan nuestras vidas (alga la redundancia). A partir de esta evidencia, las emociones son una guía efectiva para orientar e impulsar nuestro comportamiento, facilitando enormemente la superación personal ante el éxito, ante un reto personal.

Ahora bien, como no todo es siempre color rosa, se levanta un muro emocional de emociones negativas como la otra cara de la moneda (ira, miedo, tristeza). ¿Cómo controlar estas emociones negativas? En la vida hay cosas grandes y pequeñas, y a veces nos “pegamos” de pequeñas cosas negativas y las magnificamos negativamente sin tenr conciencia de ello. Por lo cual, el primer paso para controlar nuestras emociones es tener conciencia de las mismas. A veces vivimos conflictos absurdos, fruto más bien de algo impulsivo, no reflexivo, que dan lugar a graves enfrentamientos personales donde cada uno defiende su terreno; entonces lo que puede servirnos en esos momentos cruciales es hablarlo, dialogarlo, calmadamente sentados y buscando soluciones objetivas, con empatía.

No está de más recordar que los seres humanos somos personas racionales, democráticas y civilizadas. Y si mantenemos estos principios en nuestras existencias en cualquier momento vital que se nos presente, notamos que los conflictos emocionales no se acotan a situaciones excepcionales; sino, más bien, se consolidan en la experiencia del diálogo. Muchas parejas evitarían separarse por cualquier conflicto que sea, si tuvieran en cuenta la herramienta del diálogo por muy álgido que haya alcanzado el conflicto emocional que envuelve a las personas en un momento dado. Lo importante aquí, es no dejarse envolver, es decir, no hacerlo subjetivo, sino hacer el esfuerzo y con la prudencia necesaria de parar toda explosión negativa de estados emocionales, para adquirir, cuando las aguas parecen volver a su cauce o fijar un día a la semana, por ejemplo un viernes cultural, donde, bajo la perspectiva se ven las cosas de forma más objetiva; y ya no son dos los que discuten, sino dos personas que intentan hallar una solución a un problema lo más objetivamente posible y que beneficie a ambos. ¿Quiere decirse que la solución es el divorcio? No necesariamente, dado que las personas no dependemos de nosotros mismos al estar interrelacionados; pero además, fundamentalemente, porque el problema inicialmente subjetivo deviene ahora objetivo; y puestas así las cosas, éstas se miran bajo otro prisma, bajo otra perspectiva que, en un momento dado, parece no concernir  nosotros sino a un problema emocional que nos afecta en las relaciones tanto interpersonales como intrapersonales.

En suma, en síntesis muy apretada, la comprensión de la emoción ha de resolverse satisfactoriamente teniendo en cuenta el amor, sin dejar que se enconen y se acumulen por pequeños malentendidos o malinterpretaciones que no son objetivamente graves y pueden llevarnos a la depresión si da lugar a graves enfrentamientos personales donde cada uno se aferra a sus convicciones como si tuviera la razón del mundo. Y dado que la razón no es privilegio de nadie, principalmente en las relaciones de pareja pero también en las relaciones interpersonales, todo se encamina a crear equipo en un ambiente constructivo de la “facilitación emocional” y en detrimento de “conflictos emocionales” no siempre evitables pero manejables en positivo de forma significativa en el rendimiento del equipo, incluso en situaciones muy desagradables. “Hablando se entiende la gente”, donde ambos interlocutores ganan. De ahí la importancia clave de fomentar el “autocontrol emocional” en los niños, tanto en el colegio como en casa para que adquieran habilidades o destrezas de autorregulación o de automotivación y desdeñen un comportamiento muy disruptivo y caprichoso en aras de valores cívicos en la dinámica cultural actual; hasta tal punto es así, que hoy en día el éxito laboral en puestos de cierta responsabilidad no puede alcanzarse sin cierta destreza en inteligencia emocional en el manejo de las emociones, tanto propias como ajenas, adaptándonos al medio de forma que podamos ver el punto de vista del interlocutor, conjugarlo con nuestro punto de vista y así poder lograr un entendimiento que beneficie a ambos: lo que en las Escuelas de Negocios se denomina “Ganar-Ganar”.

EL USO ADAPTATIVO DE LAS EMOCIONES

Hoy seré el maestro de mis emociones

 Og Magdino

 

Habiendo introducido ya el tema de la gestión de los estados emocionales, como precede, corresponde ahora adentrarnos al uso adaptativo de las emociones. Con lo que traemos a colación la concepción de Mayer y Salovey de la Inteligencia Emocional como una inteligencia basada en el uso adaptativo de las emociones y su aplicación a nuestro pensamiento, que enunciamos en su lugar. Corresponde ahora desarrollar este concepto. Según Mayer y Salovey, la Inteligencia Emocional es “la capacidad para supervisar los sentimientos y las emociones de uno/a mismo/a y de los demás, de discriminar entre ellos y de usar esta información para la orientación de la acción y el pensamiento propios” (Salovey y Mayer, 1990, p.189). Fue el prmer pensamiento sobre inteligencia emocional, en una sociedad en que primaba el Cociente Intelectual, a raíz del primer test de inteligencia de Alfredo Binet en 1905 en París; mientras que ahora ninguna compañía americana que se precie incluye en sus nóminas a trabajadores que no hayan superado satisfactoriamente algún test de inteligencia emocional que incluya, como mínimo, lo que, Salover y Mayer conceptualizan la Inteligencia Emocional a través de cuatro habilidades básicas

1. Percibir emociones. Incluye las capacidades involucradas en la identificación de las emociones en las caras, las voces, las fotografías, la música… Esta percepción varía de un individuo a otro. Se refiere también al grado en que cada uno identifica sus propias emociones. Los alumnos ponen en práctica diariamente estas habilidades cuando regulan sus acciones en el aula tras una mirada del profesor. El profesor también hace uso de esta habilidad cuando observa los rostros de los alumnos y percibe si están aburriéndose o entendiendo la explicación.

2. Solución emocional de los problemas. La segunda habilidad para acceder y/o generar sentimientos que faciliten el pensamiento se refiere a cómo hay que tener en cuenta los sentimientos cuando razonamos o solucionamos problemas, cómo las emociones afectan al sistema cognitivo y cómo nuestros estados afectivos ayudan a la toma de decisiones. Algunos alumnos necesitan para concentrarse y estudiar cierto estado de ánimo positivo, otros en cambio un estado de tensión les ayuda a estudiar y memorizar mejor. Estas diferencias individuales explican que algunos alumnos estudian para los exámenes en el último momento, que es cuando el estado de tensión les ayuda a centrarse. 

3. Capacidad para desglosar el ampio repertorio emocional y etiquetar las emociones. La tercera habilidad de comprensión emocional implica la capacidad para desglosar el amplio repertorio de señales emocionales y etiquetar las emociones. Esto es, una actividad tanto anticipatoria como retrospectiva para conocer las causas generadoras del estado anímico y las futuras consecuencias de nuestras acciones. Los alumnos utilizan esta habilidad para ponerse en lugar de otro compañero que está pasando una mala racha y ofrecerle su apoyo. 

4. Controlar las emociones propias y ajenas, moderando las negativas y potenciando las positivas. La cuarta habilidad, consiste en controlar las emociones propias y ajenas, moderando las emociones negativas e intensificando las positivas. Esta habilidad alcanzaría los procesos emocionales de mayor complejidad, es decir, la regulación consciente de las emociones para lograr un crecimiento emocional e intelectual. Un alumno se ve involucrado en un conflicto en el recreo, la resolución no agresiva del conflicto implica la puesta en práctica de habilidades de regulación o manejo de situaciones interpersonales. Igualmente cuando llegan los exámenes cada alumno utiliza diferentes estrategias de regulación emocional para sobrellevar el estrés sin que le afecte al rendimiento académico. Entre ellas estarían: el apoyo social y la comunicación de los problemas, llevar a cabo actividades distractoras, tener aficiones, hacer deporte, relativizar los problemas con humor…

Hasta aquí hemos visto “El uso adaptativo de las emociones” que consiste, básicamente, en adaptar las emociones al intelecto para resolver cualquier situación por litigosa que se presente, mediante el diálogo como uso social democrático a fin de gestionar los estados emocionales tanto propios como ajenos en base a los estudios de Saloivey y Mayer que, a partir de 1990, continuaron desarrollando su idea de “Inteligencia Emocional”, hasta tal punto, que pronto sus trabajos empezaron a desbordar el ámbito inicial de la educación infantil, ampiando el concepto de forma que se convirtió en una dimensión humana en general, haciendo más explicitos los contendidos de los conceptos, diseñando sistemas para su evaluación y realcionándolos con otros parámetros de la personalidad. En la próxima ocasión, como Addenda 2, entraremos en la Empatía, sobre la cual adelantamos un video.

¡Muchísimas gracias por vuestra inestimable atención!

¡Desde el respeto hacia el respeto, un cordialísimo saludo!

RICARDO MARÍN TÄLERO

ENTRENADOR DE INTELIGENCIA EMOCIONAL

Barcelona, miércoles 13 de julio de 2011 – 10:33:48 horas. 

 





15. LA ESENCIA DE LA EMOCIÓN

6 07 2011

ESTÁS AQUÍ PARA SER FELIZ

Lista de reproducción

Aunar esfuerzos y dividir diferencias

Ricardo Marín Tälero

Hoy, antes de venir a casa en el autobús, recordaba cómo había superado muchas etapas en mi vida: siendo niño gané siete medallas de oro de natación en un solo certámen y en todos los estilos. Y me di cuenta que el ser humano es capaz de superar cualquier cosa que se le presente en la vida. Cuando llegué a casa, me puse en la tarea de redactar el presente escrito, teniendo antes que entrar en esta página; y cuál no fué mi sorpresa al ver que hemos superado las 500 lecturas lo cual me anima considerablemente a seguir ofreciendo contenido de calidad. Y al propio tiempo, el darme cuenta de la existencia de dos lecturas, de entre las 500, que figuran como top: una, “Coaching para desarrollar todo el potencial que llevamos dentro“; y otra, que me causó más curiosidad todavía y recordé con inmenso cariño, “la fabula del aguila“. Repasando los videos, comprobé que ambos son esencialmente motivadores.

Si recordáis, la fábula del águila hace mención a que esta ave ha de pasar por un calvario para encontrar tras el mismo la renovación, teniendo incluso que partir su propio pico o morirá de hambre: renovarse o morir. El otro video nos habla de crecimiento personal, en una entrevista hecha a Fernando Álvarez. Lo que trae a colación la última clase de hoy, por ahora: la contraportada de la Vanguardia. Lo que trae a colación con lo que son las circunstancias que afectan nuestras vidas en un círculo o red de personas, a modo de redes neuronales, donde todos los acontecimientos tienen un enorme parecido: este lunes había leído la contraportada, pues se da el caso que parece ser que no soy el único que comienza un períodico o una revista por la contraportada, como desde siempre lo vengo haciendo. El hecho es que el lunes 4/7/2011 le hacen una entrevista a un entrenador emocional, Joaquim Valls, que intitulan “Da instrucciones nocturnas a tu cerebro, ¡y obedecerá!“, en el que pude destacar cuando lo leí y tomé anotaciones del mismo, algo que, también curiosamente, me llamó poderosamente la atención en un momento de la entrevista: Joaquim Valls nos dice que un día tomó la decisión de hacer feliz a su hija, lo que me toca muy de cerca, y vió lo que las personas de éxito tienen en común y mis recuerdos incluso enlazaron con un eBook que escribí hace ya algún tiempo:

1. Buen autoconcepto.

2. Optimismo.

3. Extraversión.

4. Empatía.

5. Autogestión emocional.

6. Proactividad.

7. Perseverancia.

Intentaremos, en la medida de lo posible, adentranos en cada uno de los anteriores conceptos y así poder profundizar algo sobre los mismos, dado que incluso en la clase de hoy se dio algo parecido cuando vimos aquél decálogo sobre la “habilidad del trato”.

La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos

Henry Van Dyke

1. Buen autoconcepto. La autocrítica es buena y productiva si es positiva. Un buen autoconcepto tiene una gran relevancia en la vida de las personas y realiza una gran labor en el sistema educativo. Las personas que entran en un sistema de autoevaluación adecuado, producen seguridad y confianza en sí mismos. Impulsan a la persona a continuar una vida llena de posibilidades, donde se adquiere una buena salud emocional y llegan a aportar informaciones interesantes. Sin importar las probabilidades que nos marcan en la vida, física y emocionalmente: baja estatura, calvicie, obesidad; edad, condición social; y otros aspectos emocionales relacionados con problemas que parecen haber tenido solución en su día y que ahora rebrotan con más ímpetu, siendo ésta una señal de que la herida aún no está del todo cerrada.

Nunca daré mi brazo a torcer mientras haya una gota de esperanza

Ricardo Marín Tälero

2. Optimismo. ¡Qué decir del optimismo! Que es fantástico, grandioso, que te alegra la vida y favorece tu existencia. El optimismo es esperanza, es gratitud. El optimismo es la fuerza que todo lo transforma en felicidad, sea cual sea la fuente de donde provenga y sean cuales sean las circunstancias que te aborden en un momento dado e inusitado. El optimismo nos permite tener el valor para afrontar la vida, las dificultades con buen ánimo, con perseverancia, descubriendo lo positivo en las personas y en las cosas, el vaso lleno, lo que nos instruye y fortalece, el camino más corto hacia la felicidad, un elemento vigorosamente constructivo, ver oportunidades en todas partes, una cucharada de mermelada.

La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días

Benjamín Franklin

3. Extraversión. La extraversión es la tendencia a volverse hacia el mundo (test del limón). La extraversión aduce al modo en cómo la persona percibe su energía. Es una conducta social. Es un movimiento de ánimo basado en la contemplación. Psicológicamente, es una naturaleza conciliadora en el que la atención es ampliamente la experiencia para alcanzar el pleno éxito.

La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar

Thomas Chalmers

4. Empatía. La empatía es la inteligencia comunicativa. El ser capaces de captar lo que el otro nos comunica y compartir sus sentimientos. Permite un entendimiento sólido entre dos personas, es una destreza básica de la comunicación interpersonal, nuestro radar social que permite navegar con acierto en el mar de las emociones, ponerse en los zapatos de la otra persona, fundamental en la comunicación humana. Cuando desarrollamos la empatía las emociones de los demás resuenan en nosotros. La empatía consiste en ir más lejos, cuando te piden un kilómetro viajas dos, es la tendencia o actitud a escuchar proactivamente.

Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace

Jean Paul Sartre

5. Autogestión emocional. La autogestión emocional es la felicidad. Consiste en la ejercitación práctica, consciente e individual de metodologías que conducen a la felicidad, tales como: el autoliderazgo, el remover viejas heridas profundas del pasado personal como marco de trabajo, reconocer fortalezas y debilidades propias, nuestras preferencias, valores y límites, la consonancia. La autogestión emocional es el portal de la Inteligencia Emocional. Es la cualidad intrínsica del éxito, al cambiar de actitud cambiamos nosotros mismos. Es la identificación del impacto fisiológico de las emociones mediante unas pautas sencillas que anidan en la reflexión.

Pensar para actuar y no actuar para pensar

Ricardo Marín Tälero

6. Proactividad. Algo sobre proactividad vimos al tratar la empatía. La proactividad es una conducta activa en la que adquieres el pleno control de ti mismo. Implica la toma de iniciativa. La proactividad nos dice que tenemos libertad para elegir, escoger nuestra respuesta, tomar conciencia de nuestros actos, ser responsables. El término proactivo se refiere a una actitud que puede ser observable en cualquier ser humano y se caracteriza fundamentalmente, entre otras cosas, por: pensar las cosas antes de actuar. La proactividad es, en suma, un pensamiento de superación, el corregir nuestros propios errores. 

La perseverancia vence lo que la dicha no alcanza

Proverbio popular

7. Perseverancia. Alguna referencia sobre perseverancia la tratamos cuando vimos el optimismo. La perseverancia es la actitud firme de alcanzar cosas en la vida, un objetivo, aunque sea a corto plazo pero en una misma dirección, proponerse llegar al final definido por uno mismo. Es constancia, firmeza, tesón. Es un esfuerzo continuo, valor fundamental en la vida. Es el mantenimiento de la fortaleza, una verdadera lucha interna, la virtud de mantener los valores más presentes transmitidos generación tras generación, un rasgo de carácter esencial para la formación del ser humano: muchas cosas se pueden hacer en este mundo con perseverancia.

Dad al hombre salud y metas a alcanzar y no se detendrá a pensar sobre si es o no feliz

George Bernard Shaw

No olvides, no obstante, como dice el anuncio de Coca~Cola, que estás aquí para ser feliz y para que tu felicidad sea transmitida a todos los que te rodean, aunque haya veces en que hay que sacar fuerzas de flaqueza para salir adelante, para salir airoso de las situaciones que la vida a diario te presenta, lo que más bien son oportunidades de éxito.

¡Muchísimas gracias a todos y a todas por vuestra inapreciable atención!

¡Desde el respeto hacia el respeto, un cordialísimo saludo para todos y para todas!

RICARDO MARÍN TÄLERO

COACH PROFESIONAL DE AECOP

Barcelona, 6 de julio de 2011 – 19:00:59 horas.